Henry Acosta: el mensajero de la paz

Henry Acosta: el mensajero de la paz

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Fotografía: Cortesía Personería Municipal de Santiago de Cali

Entrevista realizada por César López @CesarLopez_

Seguramente para muchos el nombre de Henry Acosta no les suene familiar, ni tampoco lo asociarían con el Proceso de Paz que ha realizado el Gobierno y las FARC. Este hombre, nacido en Génova, Quindío y de hablar pausado y tranquilo, dista mucho de la imagen mediática de los negociadores de La Habana. Sin embargo, sin su trabajo constante, valiente y anónimo, hoy no estaríamos viviendo este momento histórico para el país. Henry Acosta fue el primer puente entre el Gobierno Santos y la Guerrilla, en las llamadas conversaciones exploratorias, que condujeron a que las partes lograran sentarse por fin en una mesa de negociaciones.

Este empresario, padre de tres hijos, tuvo guardado durante muchísimo tiempo un secreto que definiría el rumbo del país, y sin una sola queja, con el profesionalismo más fuerte que pudiera tener una persona, llevó los mensajes de una y otra parte para que todo se diera en el Proceso de Paz. Hoy, ya con la firma hecha y ad portas del Plebiscito de Refrendación, Henry sale a luz pública para contar cómo él, un civil común y corriente, puso la primera piedra en la construcción de la paz.

El Clavo tuvo la oportunidad de conversar con él y saber algunos detalles para muchos desconocidos sobre el Proceso de Paz.

¿Qué pasará con los negocios que tenían las FARC?

Si estamos refiriéndonos al negocio del narcotráfico,  hay que decir que el Secretariado de las FARC ha argumentado que ellos nunca han producido cocaína y que no hacían parte de la cadena de cultivo, transformación o comercialización de esta droga. Ellos admiten que lo que hacían era cobrar tributación a los participantes de dicha cadena, justificando que casi todos los movimientos armados del mundo se han financiado con dineros provenientes de lo ilegal y que las FARC no eran una excepción. Ahora, esta guerrilla, al dejar las armas y formar un partido político, está poniendo por hecho que aquel modo de financiación, sustento o negocio, o como se quiera llamarlo, no seguirá más.  En lo que se debe enfocar el Estado es en impedir que ahora el ELN y las BACRIM como Los Úsuga vayan a tomar el espacio dejado por las FARC en eso de la “recaudación de impuestos del narcotráfico”. Ahí el Estado es el que tendrá que poner todo su empeño para frenar eso. Otra cosa importante es que los miembros de las FARC son conscientes de que tienen los ojos de todo el mundo puestos sobre ellos, especialmente de las agencias de Inteligencia que estarán al tanto de sus movimientos, y si algo fuera de lo normal llegase a ocurrir pues estos organismos lo evidenciarían a la mayor brevedad. Así que los negocios de las FARC terminan al firmar la paz.

¿Cuál fue su mayor temor en medio de las negociaciones? ¿Cómo no perdió la esperanza ante las crisis?

Nunca perdí la esperanza porque siempre tuve fe en las negociaciones. Ver cómo la guerrilla a pesar de que les abatieron a sus dos máximos líderes de ese entonces, ‘Jojoy’ y ‘Cano’, aun así no quisieran parar el proceso y cómo el Gobierno quiso siempre mantener las comunicaciones vivas entre ambas partes, me hizo presentir que todo saldría bien al final. Durante el tiempo de que estuve como mensajero entre la guerrilla y el Presidente sentí el ánimo de que realmente se quería negociar.

 

"Los miembros de las FARC son conscientes de que tienen los ojos de todo el mundo puestos sobre ellos, especialmente de las agencias de Inteligencia que estarán al tanto de sus movimientos, y si algo fuera de lo normal llegase a ocurrir pues estos organismos lo evidenciarían a la mayor brevedad. Así que los negocios de las FARC terminan al firmar la paz."

 

Siendo Juan Manuel Santos Ministro de Defensa del segundo mandato del Presidente Uribe, ¿él conocía de sus mediaciones entre el Gobierno y las FARC?

Sí claro, todo el tiempo. Él sabía de mi papel en el proceso.

¿Cómo son los miembros de las FARC en el plano humano?

Yo puedo decir que los he conocido en dos ambientes distintos: en el monte y en La Habana, y en ambos siempre fueron personas muy tratables. Es sorprendente verlos reír, hacer chistes y verlos en una tónica distinta al discurso de la guerra. Por ejemplo las veces que hablé con Timoléon Jiménez lo vi como una persona sencilla que le gustaba soltar carcajadas. Sé que para muchos es difícil verlos así, pero en La Habana todos tuvieron que hacer las conversaciones sin tener en la frente el rol de enemigos.

¿Usted qué sintió el pasado 24 de agosto cuando se anunció la firma del Acuerdo de Paz?

Me sentí feliz porque supe ahí mismo que todo el esfuerzo valió la pena. Tengo que decir que este proceso me ha valido amenazas e intimidaciones, algo muy duro, pero viendo que todo salió bien al final, ya no me asusta la muerte, y si ésta llega, la recibiré tranquilo porque sé que en vida hice lo que debía hacer: ayudar a construir la paz.

 

"Sólo nos cabe esperar de que se cumpla todo lo acordado y que así como tuvimos fe en un principio de que llegaríamos algún día a esta última parte, pues lo mismo sucederá con lo que viene."

 

 

¿Qué parte de los Acuerdos le dan esperanza a usted de que las FARC van a cumplir lo pactado?

No solamente las FARC tienen un compromiso, el Gobierno también tiene uno muy grande que debe cumplir a cabalidad. Recuerden que esto es una negociación entre dos partes y las dos partes deben hacer lo suyo. Yo desde mi corazón sé que sí van a cumplir, aunque admito que hay algunas partes del Acuerdo que suenan sólo como buenas intenciones; ojalá no queden en meras palabras. Sólo nos cabe esperar de que se cumpla todo lo acordado y que así como tuvimos fe en un principio de que llegaríamos algún día a esta última parte, pues lo mismo sucederá con lo que viene.

 

¿Qué tan difícil es iniciar un diálogo de paz con el ELN?

Muy difícil. Hay que entender que los miembros de esta guerrilla no tienen unidad de mandos. Están divididos por todas partes: Alias ‘Pablito’ comanda en Arauca, Antonio García, en el Catatumbo, Gabino y Beltrán manejan las zonas de Antioquia y Chocó, y Cuéllar, el occidente colombiano. Así es muy complejo establecer diálogos con ellos porque cada comandante y cada frente tiene sus propios intereses. Otro punto es que por ejemplo el Presidente Santos no se sentará a negociar nada hasta que los del ELN liberen a todos los secuestrados (cosa difícil) y los del ELN no lo harán tampoco porque dicen que no quieren hacer una negociación basada en la acordado con las FARC. Los ‘elenos’ dicen que ellos quieren poner sus propias condiciones y el Gobierno dice no estar dispuesto a hacer un gran acuerdo donde se hable de tierras y temas rurales,  ya que les debería bastar con hablar solamente lo del cese al fuego y lo de la justicia transicional. Como ven, hay muchos peros en esa posibilidad de sentarse a negociar con esta guerrilla.

 

"Ya no me asusta la muerte, y si ésta llega, la recibiré tranquilo porque sé que en vida hice lo que debía hacer: ayudar a construir la paz."

 

¿Usted piensa que sí habrá una reparación económica a las víctimas?

Es un tema álgido y muy sensible. Lo que puedo decir es que no creo que vaya a haber reparación económica, porque las FARC dice no tener ni un solo dólar en su haber, porque supuestamente todo se le fue en financiar la guerra. Lo que ellos harán eventualmente es acatar las sanciones que se les impongan y todo lo pagarán con servicio social.

¿Cómo logró usted ganar la confianza de las FARC?

Me la gané porque en este proceso de ser mensajero entre las partes yo nunca opiné nada, salvo cuando me pedían decir mi punto de vista. No cuestioné los mensajes, no me puse en actitud curiosa y siempre fui muy prudente en todo momento. Cada cosa que me mandaban decir yo la comunicaba al pie de la letra y jamás le agregué algo. Fue así que con la rigurosidad que me caracteriza para hacer las cosas fue que me gané la confianza de todos.

El expresidente Uribe dice que el Gobierno les va a entregar al país a las FARC. Pero ¿qué hay de cierto que durante su mandato en los acercamientos que se hicieron para una posible negociación con esta guerrilla él les había ofrecido mucho más de lo que se les concedió ahora?

 Sí, él ofreció muchas cosas, como por ejemplo darles curules parlamentarias al igual que este Gobierno. Sin embargo Álvaro Uribe fue muy cauteloso y al final no quiso ceder por pura presión política.

¿Qué pasaría si en el Plebiscito triunfa el NO o no se alcance el umbral?

Se acabaría todo. Tocaría renegociar pero el Presidente no está dispuesto a eso y menos las FARC. El  plan B teórico sería ese: renegociar. Pero en el plano práctico no pasaría nada. Volveríamos a lo mismo y quién sabe cómo: si peor o mejor.

¿Cómo logró usted mantener estas conversaciones a pesar de las posibles infiltraciones o intimidaciones que se pudieran dar en el camino?

Fue sencillo y complejo al tiempo. Yo lo resumiría diciendo que fui muy organizado y muy puntual con las citas y la encomienda de llevar los mensajes. Establecí por ejemplo con los subversivos un sistema de comunicación tipo “casilla de correos” en algún lugar rural donde ellos me dejaban sus cosas, sus notas y mensajes. Yo iba hasta allá, los recogía y se los pasaba a los encargados del Gobierno en el menor tiempo posible y con la confidencialidad necesaria. Tuve algunas dificultades con el Secretariado a veces, aunque no hablaba directamente con sus altos miembros, pero siempre tuve la buena disposición de estar abierto a los cambios y de adaptarme a ellos.

¿Cómo será definida la empleabilidad de los reinsertados?

Los guerrilleros reinsertados no saldrán a emplearse a las ciudades. Ellos lo que van a hacer es formar cooperativas rurales agrícolas que estén ubicadas en precisamente en el la zona rural, porque el deseo de ellos es no  salir del campo, porque la ciudad les aterra. Lo que se hará con ellos es un acompañamiento técnico y social para que estos modelos productivos salgan adelante.