Jose Gaviria

Jose Gaviria

Foto: TELESET

Foto: TELESET

Tiene 37 años y es Arquitecto, aunque se dedica a la música, arte que aprendió estudiando piano con la reconocida concertista Teresita Gómez. Jose, sin tilde en la e, es reconocido por todos los colombianos como un excelente productor y músico, ha trabajado con grandes artistas colombianos y extranjeros. También se desempeña como co-productor de trabajos de Kike Santander. Muchos lo conocen por ser uno de los tres jurados de El Factor X, tal vez por ser muy objetivo en lo que dice y por sus crudos comentarios.

MÚSICA

¿Qué sucede con el mercado de la música en Colombia?

Hay algo que está pasando acá y es que cualquier grupo, cualquier persona que tenga un computador en la casa y que tararea una melodía, le pone guitarra y una caja de vallenato y hace una canción, un tropipop y la mayoría de las emisoras la pasan, que es lo más grave. Entonces estamos bajando el estándar de trabajo de muchas cosas. Todo el mundo tiene derecho —de nuevo— a hacer lo que quiera y a apostarle a eso, pero hay una gran mediocridad en el medio y va a haber un tamiz natural. O sea, toda la gente que no tiene suficiente recurso de talento y conocimiento, poco a poco se van a diluir, todas esas personas se van a ir y los demás pasan, pero hay que tener conciencia que así se quiera, no siempre se tiene talento.

¿Qué opina de la piratería?

La piratería es una plaga, pero es un problema que es más social que otra cosa. La piratería es un negocio ilegal y el problema de los negocios ilegales es quién consume y mientras haya demanda lo siguen haciendo. El problema es que nosotros en Latinoamérica no tenemos una conciencia de compra como la tienen en otros países y la gente a veces lo hace porque es más fácil y no quiere pagar o simplemente por falta de información, como pasa con los papás, que piensan que la música viene con el computador y que el primer acceso a Internet es sinónimo de tener acceso a la música. Es una desgracia y eso nos cambió el negocio y el sentido de hacer música a todos de manera muy grave. Es que ya no se venden discos y lo que se vende no alcanza para recoger lo que vale hacer proyectos para los artistas. Entonces obligatoriamente cambió el formato y vamos hacia otro mercado, el futuro va a ser distinto para la música.

¿Cómo ves la tendencia de la fusión?

Esos son momentos del mercado, cuando se pone difícil por cosas como la piratería. Por ejemplo no hay tanto apoyo de las disqueras, porque no hay recursos, porque no se venden discos, porque no hay artistas, es un círculo vicioso. Entonces la mayoría de la gente tiende a emular, a veces a copiar o a simplemente improvisar y de esas improvisaciones salen fusiones interesantes, pero otras veces salen unas fusiones desastrosas con un montón de errores y horrores, pero hay de todo. Todas las fusiones valen, no hay regla, simplemente hay algo que debe obedecer al gusto y al buen gusto, y al gusto de quien la hace y al gusto de quien la oye. Porque si hay seguidores para música mala, va a hacer música mala, así como hay seguidores para música buena. Entonces eso es parte y parte, siempre va a depender del público.

EL FACTOR X

Programas como El Factor X, Latinamerican Idol, ¿de verdad sirven para la industria musical?

Es una buena pregunta, pueden servir y pueden no servir para nada, pero eso no depende de que se sea talentoso o no, depende de una maquinaria. American Idol funciona porque inmediatamente después del proyecto televisivo existe un proyecto musical, es inmediato. Eso todavía no lo sabemos hacer acá y no es por no querer hacerlo, es porque no se ha podido encontrar la logística adecuada para reunir a todas las partes interesadas e involucradas y hacer eso así, no estamos listos todavía para que eso pase con tal prontitud. Julio ganó El Factor X uno y su disco salió a los ocho, nueve meses. Eso es absurdo, pero es la realidad y estamos tratando de mejorar esa realidad.

¿Qué necesita un participante para ganar El Factor X?

El factor “X”, así de fácil. Tiene que reunir constancia, disciplina y talento, y a lo largo del programa demostrar que puede reinventarse y que cada vez puede mantenerse en su talento de ayer y eso es lo que estamos juzgando. Porque hay muchas sorpresas, no siempre gana el que uno cree. En el caso de Julio, uno siempre vio que había algo especial con él, pero con Farina también lo había, solo que con el tiempo Julio pudo tener más constancia en el trabajo que Farina y seguramente por eso la gente lo apoyó. Para mí El Factor X uno eran Farina y Julio, el segundo lugar para mí no tiene sentido, pero la gente decidió. Lo mismo pasó con Francisco, lo que yo opine es irrelevante si la gente vota por eso. Por mí, si esto fuera dedocracia es claro que habría otro tipo de resultados y ahí estaríamos abogando netamente por el talento, pero la gente tiene derecho de enamorarse de lo que quiere, tiene derecho de tener un voto de simpatía, por lo que se identifique con el personaje, hay una cantidad de factores en juego y ese es el riesgo.

JÓVENES

¿Cómo ve a los jóvenes actualmente?

Yo quiero ver a la juventud como veo a los niños de El Factor XS, yo no quiero jugar a psicólogo o a papá y decir que a los niños les gusta esto, o que están perdidos en lo otro porque la verdad es que no sé. Yo lo único que puedo hacer es juzgar en realidad por la juventud que conozco. Hay de todo, yo solo quiero ver lo bueno, lo malo está clarísimo y para qué lo vamos a mencionar. Pero en mi campo lo que yo veo es que hay una juventud con mucho talento, con ganas de soñar. Que ya cuando acaben el colegio, puedan decir “yo quiero ser cantante, yo quiero ser bailarina, yo quiero ser actor, yo quiero ser lo que sea”. En mi época eso no era posible porque no existían ciertas cosas como la televisión privada. Estamos en otro mundo y esa es la generación que está empujando, entonces esta es una juventud con sueños. Así fui yo, pero un poquito en contra de la corriente. Ahora me encanta que las puertas están abiertas, que todo sea posible.

¿Las personas nacen con el talento hacia el canto o pueden aprender?

Las dos. Mi profesora de canto me decía que cuando uno tiene talento tiene el deber y la obligación de cultivarlo. El deber, ni siquiera es la opción y yo estoy de acuerdo. Pero la gente que tiene aficiones y que quiere hacerlo, también puede cultivarlo hasta cierto punto, con técnicas que le muestren como hacer algunas cosas, pero eso nunca lo va a llevar a igualar a la gente que nace con el talento y lo cultiva, son dos casos distintos. Hay gente que sabe pintar desde que coge un lápiz y hay gente que aprende a pintar, ¿quién va a vender cuadros? No sé, eso lo dirá la vida

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