Omar Rincón

Omar Rincón

Foto: Cortesía Omar Rincón

Nació en Mapirí, Boyacá. Es uno de los críticos de televisión más reconocidos en Latinoamérica, por lo que se ha ganado un espacio en cuanto congreso o seminario de TV hay casi cualquier lugar del mundo. Periodista de la Universidad Javeriana. Estudió Dirección de Cine en la Universidad de Nueva York. Es Director y Coordinador Académico de la Especialización en Periodismo de la Universidad de Los Andes y columnista de televisión para El Tiempo.

Está cercano al quinto piso, es hincha del Santa Fé y se considera a sí mismo experto en temas “Light”.

¿Usted cree que somos una “sociedad de mente narco”?

Colombia es un país que piensa narco. No quiere decir que somos  narcotraficantes, sino que tenemos una manera de pensar, actuar, juzgar y valorar el mundo que está dominado por lo narco. Lo que vale es el consumo porque no se tienen en cuenta los valores de la modernidad: los derechos humanos, el arte, la cultura, ahora lo que existe es la exhuberancia, lo exótico, lo “mostrón”, entonces Colombia se comporta como eso.

¿Resaltaría algo positivo de la narcocultura?

Claro, lo principal es que aparece el país de verdad que teníamos. Nosotros nunca le dijimos a la gente que la democracia y los derechos humanos eran algo que se comunica y se habla en la vida cotidiana,  entonces este desprecio, hizo que el narco, fundamentalmente, le diera al pueblo el poder. El 80% del país es del poder del pueblo, las estéticas del pueblo, las éticas del pueblo, las maneras del pueblo, la religiosidad del pueblo, se puso y tomó el poder. El poder político, el poder empresarial, el poder del consumo y creo que eso está bien.

¿Cree que las narconovelas están afectando la imagen de Colombia en el exterior?

Yo creo que la imagen es un problema de más autoestima de Colombia, estamos aquí todo el tiempo preocupados de que piensan en el extranjero de nosotros. Demuestra que estamos pensando siempre en quedar bien y no en hacer las cosas bien. Lo que daña la imagen de Colombia en el exterior no son las narconovelas, sino la manera narco en que nos comportamos. Los escándalos del presidente Uribe por ejemplo, la yidis política, los falsos positivos, lo de las notarías, las chuzadas del DAS, eso son de un país narco. Y ese remate último a la imagen que están dando del país estos señores: los paramilitares, los narcotraficantes, los parapolíticos. Estamos dando mala imagen en todo.

¿Considera usted que aumenta la violencia de las personas que ven novelas que tratan temas de narcocultura?

Ninguna investigación del mundo ha demostrado que haya una relación directa entre televisión y violencia, o entre televisión y valores. Hay una relación cuando a eso se le agrega el hecho que la televisión puede afectar el ámbito narco colombiano, cuando la cultura religiosa, la cultura política, la cultura educativa y la cultura familiar es narco. El tope que es el mapa familiar, escolar, religioso, político, más el mapa televisivo y de los medios, es lo que va a marcar una incidencia. Si en la familia, si en la escuela, lo narco no se celebra sino que se reflexiona y se critica, y la religión también se hace, y la política también lo hace pues no hay ningún problema. Pero cuando se practica en toda parte no tiene ninguna lógica.

Foto: Cortesía Omar Rincón

¿Cree que los medios están tomando bien su papel frente a la narcolombia?

Me parece que hacen bien en cuanto a las telenovelas y hablar de todo lo narco. Lo que hacen mal, y me parece que es preocupante, es que no hay reflexión sobre lo narco. Todo el tiempo dicen: “tenemos un país de valores”, pero se comportan como narcos.

Entonces lo que hacen ese tipo de cosas no hace parte de un planteamiento serio. Nos comportamos narco 40% y  después criticamos las novelas porque son las culpables. Y entonces decimos “nosotros merecemos una mejor imagen”, pero actúan totalmente narcotraficantes, les gusta montársela al otro, de burlarse de eso, de ser sexuales, de ser premodernos.

Entonces yo miro que los medios, lo que están haciendo mal es que no reflexionan sobre lo que hacen, les falta autocrítica entre los medios para mirarse a sí mismos.

¿Cuánto cree que va a durar la moda de novelas sobre narcotráfico?

Todo el mundo decía que iban a durar muy poquito, y yo ya no creo que vaya a durar tan poquito: Estados Unidos lleva hablando 30 años de Vietnam, Alemania lleva 50 años hablando de los nazis, Argentina lleva 30 años hablando de los desaparecidos y parece que vamos a tener narco para rato, porque nos encanta.

¿Por qué hacer una novela sobre la vida de una persona como Marbelle?

Pues porque Marbelle es el equivalente de la cultura narco que es el modelo de salir adelante en Colombia. Porque es una berraquita, pero no porque estudió o hizo el esfuerzo a largo plazo. Ella representa la utopía de la gente pobre: obtener todo muy rápido. Por eso entonces el caso de Marbelle representa la otra forma de líderes de Colombia.

¿Qué aspectos resaltaría de novelas como Sin tetas no hay paraíso, Rosario Tijeras, El Cartel, El Capo y Las muñecas de la mafia?

Tres cosas, primero que están muy bien hechas, bien actuadas. Lo segundo es que es una historia válida del país, que tiene que ser contada porque un país que ha vivido en el mundo narco tiene un punto de vista narco, es un protagonista de la historia colombiana. Lo tercero es que obviamente nos permite enfrentarnos con nuestro fantasma del narcotráfico, que no lo habíamos hecho, entonces estamos mirando los asuntos, mirando al espejo lo que somos

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