Pedro Medina: El hombre que más cree en Colombia

Pedro Medina: El hombre que más cree en Colombia

Pedro Medina

Es empresario social, educador y catalizador. Como empresario fundó McDonald’s en Colombia, proyecto que lideró durante siete años y al que renunció tiempo después para perseguir sus sueños. Pasó de ser un importante ejecutivo a ser un motivador que se la pasa viajando de ciudad en ciudad incentivando el amor y la fe por nuestro país. Pedro Medina supo que sus talentos estaban diseñados para transformar vidas por eso no dudó un instante en emprender su labor social que es reconocida por muchos como una de las más ambiciosas y maravillosas de los últimos años. Actualmente Pedro lidera la Fundación Yo Creo en Colombia, una organización que se encarga de la construcción de la confianza entre las personas. En esta entrevista conoceremos más sobre el hombre que le tiene una fe ciega a nuestro país.

 

¿Por qué decidió dejar un importante cargo ejecutivo para aventurarse en un emprendimiento social?

Porque he creído siempre en las causas y el proyecto empresarial no era una de ellas. Cuando tú descifras cuáles son tus talentos y fortalezas y los pones a trabajar en algo que es mucho más grande que tú en todo sentido, te sientes feliz. Eso fue lo que me sucedió: encontré algo que era más interesante y enriquecedor que el mundo corporativo. Reconozco que el haber hecho una carrera empresarial me abrió muchas puertas y me permitió entender muchas cosas que hoy en día aplico para mis proyectos, pero definitivamente no me veía todo el tiempo detrás de un escritorio aplazando mis sueños, así tuviera muchos beneficios económicos. Por supuesto que en la actualidad estoy ganando menos dinero del que ganaba en McDonald’s, pero claramente vivo mejor. El rico no es el que más tiene sino el que menos necesita y en esa medida supe que lo necesitaba era paz y lo he conseguido.

 

¿Cómo fue el proceso de crear la Fundación Yo Creo en Colombia?

Todo empezó con una frustración que tuve por allá en 1999 cuando no pude venderles Colombia a unos estudiantes míos. De esa frustración nació una reflexión en la que entendimos que no vendemos lo nuestro porque no lo sabemos vender. Es decir, desconocemos todo el potencial que está en frente de nosotros y por ende no lo podemos ofrecer. De ahí partió nuestra investigación, la cual estaba diseñada bajo la premisa de las cuatro haches: Héroes, Hazañas, Hitos e Historia. Decidimos analizar cuáles eran esos paradigmas y esas excusas que no permitían que nosotros los colombianos avanzáramos en nuestros procesos. Por ejemplo esos dichos típicos como “lo que pasa es que…”, “aquí en la lucha…”, “jodidos, pero contentos…”, etc., tenían un trasfondo cultural que debía ser estudiado. Igualmente nos pusimos a descifrar los problemas típicos de la gente, así como identificar qué individuos, entidades, empresas, comunidades y entes territoriales habían trascendido a pesar de las dificultades. Toda esa recopilación de información la transformamos en una charla que se llamaba “¿Por qué creer en Colombia?” la cual, como una bola de nieve, fue creciendo y creciendo hasta llegar a consolidarse como pilar de nuestra Fundación. El primer año impartimos la charla 256 veces, imagínense el éxito que tuvo.

 

¿Usted cree que la paz se dará en Colombia?

Yo creo que la paz arranca en el corazón de cada uno de los colombianos. La paz se decreta, es algo que se construye cada día. Hace poco estuve en un seminario sobre Comunicación No Violenta y allí aprendí que es necesario cambiar la forma como nos comunicamos, dejando a un lado el lenguaje guerrerista y de odio. La paz arranca en las transacciones que tenemos todo el tiempo entre nosotros; entendiendo al otro y asimilando que somos distintos de muchas maneras pero que convergemos en lo mismo. Pienso que es importante desde luego, que haya un acuerdo entre el Gobierno y los entes al margen de la ley, pero considero que la verdadera paz la alcanzamos si todos cambiamos la forma como nos relacionamos con los demás.

 

¿Cómo devolverles la fe a los estudiantes colombianos para que no se vayan con sus talentos para otro país sino que se queden y trabajen aquí?

Últimamente he visto que la mayoría de estudiantes quiere trabajar en Colombia, porque cada vez más le están cogiendo amor al país. Pero para que ese amor se fortalezca y esa fe aumente, es importante que todos asumamos nuestra responsabilidad en dicha tarea. Por ejemplo, los medios de comunicación deberían corregir la manera como muestran las noticias y hacerlo de manera más equilibrada. No sólo dar información sobre hechos negativos, que aunque vendan mucho, al final dejan un rezago de desesperanza entre la gente. Las buenas noticias también pueden ser llamativas si se les pone el picante y un buen contexto al momento de difundirlas. Los políticos también tienen cuota de responsabilidad en esto de incentivar la fe por el país y nosotros debemos apoyar a los que tienen verdadera vocación por el servicio. Entran también a jugar un papel importante los empresarios, que deben procurar ambientes propicios para el trabajo. Ya lo decía don Adolfo Carvajal: “las empresas no florecen en entornos enfermos”. También están las universidades, los maestros y los emprendedores sociales; todos tenemos que poner un poco de nuestra parte para revivir la fe, que siempre ha estado ahí, a pesar de las dificultades, porque el colombiano es resiliente.

 

pedro medina 2

 

¿Qué consejo les da a los emprendedores sociales?

Mi principal consejo es que escojan bien su causa. Que logren victorias tempranas y sepan rodearse de gente buena. Que tengan una meta que sea más grande que ellos y que sean muy persistentes, pacientes y prudentes en sus decisiones.

 

¿Para usted cuál es la clave del éxito?

Yo la verdad no busco el éxito. Yo busco la trascendencia, la huella; yo busco la felicidad. Aclaro que mi felicidad está en haber descubierto mis talentos y haberlos puesto a trabajar en una causa más grande que yo.

 

¿Usted a quién o a qué le daría clavo y por qué?

Yo le daría clavo a la exclusión y a la inequidad que es la raíz de la violencia. Yo les daría muchísimo clavo a esa gente que se cree mejor que los demás por tener un apellido importante, o por su cuna y su dinero. Tenemos que reconocer que la riqueza de esta tierra radica en que todos somos diferentes, en que hay más de 102 etnias indígenas y que el 25% de la población es afro, además de nuestra variada geografía. Esa diversidad es lo que nos hace grandes e inmensamente privilegiados.

 

 

Autor: Luis Gaviria
Twitter: @luisgaviria226
luis gaviria

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