Terry Hurtado

Terry Hurtado

Si uno dice “voy a sacrificar el animal para comérmelo”, pues vale, pero hacer el ritual para ver el sacrificio del animal se convierte en algo diferente.

Foto: César López

Este man de cabello muy largo es vegetariano y remiso, o sea que todavía no ha solucionado su situación militar. Lo echaron de varios colegios por problemas de indisciplina y terminó en institutos nocturnos estudiando con los vigilantes. Desde los 14 años camella el tema ambiental, ha hecho parte de varios movimientos como Mururoa, revista Camaleón, No más viOLEncia y Kwicka. Está terminando de estudiar Física en la Universidad del Valle, aunque antes estudió licenciatura en Matemáticas y Física. Lleva 10 años de estudiante, tiene 27 años y lidera un grupo que se llama Bankiva Asil, una organización que pertenece a la Federación de Comités de Liberación Animal.

¿Por qué tuvo tantos problemas como estudiante de colegio?
Porque era muy indisciplinado y nunca hice tareas. Es que me la pasaba leyendo revistas de Astronomía, no me interesaba lo que el colegio me ofrecía. Me ponía a estudiar lo que realmente me interesaba, que académicamente no me servía.

¿Estarías de acuerdo con que en las corridas no maten al toro como lo hacen en Portugal?
A todos los toros los matan tarde o temprano al entrar a una plaza, inclusive en las becerradas de los enanitos torero. Por ley los tienen que matar. En Portugal no los matan en el ruedo pero si les clavan algo parecido a una pica, que es un rejón de castigo, que tiene como 32 cm de largo y además las 6 banderillas. Entonces después de una tortura de ésas es preferible que lo maten.

¿Entonces dónde está el problema con las corridas de toros?
No es necesariamente sobre matar, el problema es cuando convertís el sacrificio del toro en un festejo público, añadido a una cantidad de elementos de tortura totalmente innecesarios. Si uno dice “voy a sacrificar el animal para comérmelo”, pues vale, pero hacer el ritual para ver el sacrificio del animal se convierte en algo diferente.

¿Qué pensás de los circos?
En el circo no hay sangre, pero el animal está secuestrado. El entrenamiento que le hacen a los animales es por condicionamiento operante negativo, o sea por medio de golpes. Los obligan a hacer cosas tan antinaturales como saltar entre fuego, sabiendo que todos lo animales le tienen miedo al fuego, incluyendo los humanos.

¿Y los zoológicos?
Es un maltrato menor. Porque el hecho de que a vos te tengan confinado a un espacio, es como decir que a Ingrid Betancourt está bien porque le dan comida. Y encima le hagan comer donde caga y orina.

¿Cómo les va con las protestas?
Mucha gente apoya, mucha. Según una encuesta, un 80% de los caleños están en contra del toreo. El promedio de asistencia a la plaza esta temporada fue de 13.000 personas, estamos hablando de casi 4.000 personas por debajo de su capacidad. No hubo lleno total. Con actos pedagógicos donde pintamos alrededor del circo, hemos logrado que se devuelvan 10 o 15 familias por función. En algunos casos porque los mismos niños entienden qué está pasando.

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