Guácala: Vinilos en las calles, Semanario 53

Guácala: Vinilos en las calles, Semanario 53

THE KING

Guácala es una mezcla de varios elementos que se entrelazan entre lo grotesco, lo infantil, lo histórico, lo anecdótico y lo pedagógico. Llevan cinco años pintando murales y haciendo ilustraciones. Conozca un poco acerca de este colectivo urbano que se toma las calles grises de Cali para generar impacto social.

Es curioso que una persona después de estudiar matemáticas y querer ser sacerdote a los 16 años, se vuelva artista, así como por obra y gracia del Espíritu Santo. Su nombre es Andrés,  muy amigo de Sebastián. Ambos hace ya cinco años empezaron con el colectivo artístico Guácala, un movimiento que entre lo grotesco y lo infantil ha logrado generar impacto social. Su inspiración nace a partir del chiste, de lo jocoso, de los dichos populares y demás acontecimientos de la vida, que muchas veces se hacen irrelevantes.

Hace un tiempo Freud no se equivocó en asemejar el chiste con el inconsciente. Uno de entrada pudiese decir que este colectivo urbano es una “mamadera de gallo”. Ellos son conscientes de que el arte no solo es una expresión para intelectuales. Uno de sus lemas es romper con la cotidianidad urbana, y ahí, en medio del gris de las paredes, dejar un mensaje al transeúnte. “Lo que uno hace es sacar un poco de arte, es decir, sacarlo de los lugares donde tradicionalmente se mueve, los museos, y llevarlo a la calle, a un público más general, hacia el vendedor ambulante, el indigente, todos los que son ajenos a los museos”, dice Andrés.

Sus pinturas reflejan en su gran mayoría mensajes cómicos. Ellos lo saben, pero también saben que muy en el fondo la historia es otra, un mensaje que logra fragmentar consciencias y sembrar inquietud entre los observadores.

guacala clown

Andrés y Sebastián son caleños, se conocieron en la Universidad del Valle. Ambos son diseñadores gráficos, comparten ciertas afinidades y gustos  por las series animadas de los años noventa, como Ren y Stimpy,  Beavis y Butt-Head, y por la música, Calle 13, Gustavo Cerati, entre otros. Pero más allá de esa afinidad hay un gran compañerismo que se refleja en el trabajo artístico. “Cuando estábamos en la universidad, en quinto semestre, me salió un ‘camello’, tenía que ilustrar unos libros infantiles. Lo primero que pensé fue que no lo podía hacer solo, entonces le comenté a Andrés, quien por esos días trabajaba en una litografía, y de una aceptó. Lo hicimos con dos compañeros más. Ahora solo estamos los dos. Así fue que empezamos a trabajar juntos, y con el tiempo nació el concepto Guácala”, expresa Sebastián.

Hace unos días los invitaron a pintar una sala de quimioterapia. Sus ilustraciones fueron unos monstruos gigantes que brotaban de las paredes. Y es que para ellos, el arte antes que cualquier cosa estética también es curador. Incluso terapéutico. Muy en el fondo hay un mensaje, a lo mejor surrealista, como los cuadros de Dalí, Picasso, Van Gogh y otros, que con sus actos y obras pintorescas revolucionaron el pensamiento occidental.

Hoy en día, siguen pintando murales, su gran pasión. También hacen diseños para camisetas, ilustraciones y, en otros casos, se dedican a enseñar, dan charlas en colegios y universidades. Quizá sea lo único que se sale del esquema Guácala, pero, como dice Sebastián, es lo que paga las cuentas.

guacala la fiestecita

hornado feliz

Comments

comments