Del deporte extremo

Del deporte extremo

Adrenalina pura a ritmo de “Ret Hot Chili Peppers”, corazones agolpados por la fuerza de la velocidad, la sensación de la caída, la posibilidad del golpe. Esto es el deporte extremo que nació con esta generación. La generación X.

escalada1Estados Unidos fue la cuna de la mayoría de los deportes de alto riesgo, lo cual no significó que fueran exclusividad de los “gringos”, porque con el pasar del tiempo se han difundido alrededor del orbe. Ahora son practicados por jóvenes de todas las edades y razas, pues la única condición son las ganas de ir más rápido que la vida, aumentando los grados de dificultad  a las emociones fuertes.

“Cuando me subo a la tabla, todo mi ser está concentrado en ello, es como unirme en un solo movimiento e integrarme con el mar”, afirma Hernán Zea, estudiante de Arquitectura y prac-ticante de surf.

Hace cuatro años que surfea y ahora hasta construye sus propias tablas, porque para él no es cuestión de moda sino de sentimiento.

Y es que a pesar que esta disciplina tuvo su auge a finales de este siglo, ya se practicaba desde la edad media. Nació en las islas de Polinesia, en donde los nativos montaban olas en troncos de madera.

Claro está, no sólo era practicando por diversión, el surf formaba parte de sus vidas y se llegó a convertir en la forma de solucionar líos amorosos, con enfrentamientos decisivos ante las más grandes y peligrosas olas de las islas.

Sin embargo, las ganas no bastan. Es necesario también tener implementos adecuados, que, para el bolsillo del estudiante común puede hacerse un tanto costoso, pues una tabla de surfing puede costar desde 300 mil hasta tres millones de pesos. Aunque este es un deporte que no necesita de vestimenta especial, sí necesita una buena tabla, además de unas olas bien grandes. Lo primero se puede conseguir en un almacén deportivo ó mandarlas a hacer, lo segundo más cercano se encuentra en las playas del Chocó.

bungyNuestros abuelos ni siquiera pensaron en la posibilidad de que la tirada de un puente se convirtiera algún día en un deporte admirado por muchos, pero practicado por unos cuantos atrevidos. El puenting y el bongy jumping, son deportes que llegaron a nuestra ciudad para acaparar la atención de todos; los sitios para saltar se multiplicaron y el paseo consiste en ir a pegarse su “saltico”.

Existe también el Rafting, que consiste en atravesar ríos por sus corrientes más veloces (llamados rápidos) en unos botes de goma, se practica donde hay torrentes y espuma producto del choque del agua con las piedras.

A pesar que no se tienen datos certeros sobre la aparición de este deporte, algunos aseguran que nació desde el tiempo de la conquista Española, donde los exploradores tenían que atravesar grandes extensiones de tierra por medio de los caudalosos ríos de América.

Sin muchas trabas, el objetivo del Rafting es navegar en ríos no navegables. Exige mucho trabajo físico y sobre todo coordinación con el equipo para no terminar contra una gigantesca roca. Los interesados en este deporte necesitan un bote (de goma y materiales especiales), cascos, chalecos salvavidas, remos, cuerdas, un buen equipo y un caudaloso río, porque en los rápidos de Pance se haría algo complicado el desplazamiento.

Otro deporte extremo es el ciclomontañismo o montain bike, una disciplina muy cercana a este entorno caleño porque se puede practicar en cualquier lugar escabroso y sólo hace falta una buena bicicleta. Ya se han realizado algunos torneos en la región, los cuales cuentan cada vez con un mayor número de adeptos y con mayor difusión. El ciclomontañismo pone al deportista a sortear las dificultades que el suelo le pone en cada tramo.

Por otro lado, el paracaidismo, el patinaje y el parapente también se hacen presentes si de disciplinas riesgosas se trata. Ya no es raro encontrarse con una revista de paracaidismo ó con una rampa de patinaje donde hasta los más jovencitos desafían la altura y la velocidad. Los que pensaron que el deporte extremo se había tomado esta generación, estaban muy equivocados, porque la GENERACIÓN X ya lo cogió por su cuenta y le dio tres vueltas.rafting11

Además existe un común denominador en los deportes de alto riesgo: La integración del hombre con la naturaleza. Y es que al practicarlos el deportista comienza a ser parte de las maravillas del entorno, en su afán por sortear los peligros que la naturaleza le presenta. Desde un río, una llanura, el paisaje montañoso, el cielo y el mar en uno solo  o toda la tierra desde las alturas.

La caída libre, el vértigo, la velocidad, emociones conjugadas en una pasión quizás llevada al extremo. Lo que es para muchos apenas una práctica deportiva, se ha convertido para otros en su razón de vivir. Es la cantaleta diaria en la casa porque es muy peligroso, es la admiración del vecino, el apoyo de los amigos, es como retar a la vida por unos minutos y sentirse absolutamente inmortal.

En los últimos años se ha estado produciendo un cambio radical en el gusto de la practica de los deportes de la generación x, estos deportes llamados DEPORTES DE EXTREMO, son los que por estos días han estado tomando más popularidad y aficionados; es el caso de “EL GRUPO VÉRTIGO” con uno de sus fundadores DIEGO F. VALENCIA, un joven de 21 años que hace más de cinco es practicante de estos deportes de riesgo. Durante este tiempo Diego ha desarrollado un estilo cómo enfrentar el miedo y la muerte. Este enigmático personaje es amante de las emociones fuertes tales como tirarse al vacío desde un puente, o lograr escalar la pared más lisa y desafiar las inclemencias de las montañas.

Al preguntarle el porqué de la práctica de estos deportes en nuestra generación, Diego menciona: “sólo puedo responderles que los jóvenes de hoy día buscamos la sensación de libertad, y en la emoción de estos obvies encontramos esa libertad. Otros argumentos para practicar estos deportes son el deseo de sentir el vértigo, el miedo, el riesgo, la adrenalina emergiendo por todos los poros, y lo más importante para mí, el escape de la realidad. Estas emociones son las más fuertes, y conllevan a que la juventud actual esté viviendo en un mundo cada vez más acelerado”.

“Yo como montañista, con la inquietud de todo joven decido tomar un estilo de vida arriesgado, puesto que pienso que la vida sólo es una y que hay que vivirla al máximo, y si no tomo una decisión puedo perderme de sentir algo muy fantástico, y puedo perderlo para siempre. Los únicos percances que he tenido son lesione, raspones o golpes con la cuerda, los cuales ya son evitables gracias a que mi técnica y saltos son dirigidos por mis amigos y colegas del grupo DIDIER Y NELSON”.parapente

“Al principio, disfrutaba la caída o lograr llegar a la cumbre de alguna montaña. Ahora mi máxima aspiración en el puenting es lanzarme de una altura de  300  metros y en un futuro conocer los Alpes y escalarlos, pero sobre todo es poder hacer todo lo que me produzca 100% adrenalina.

También me gustaría que la gente le quitara a este deporte el velo de juego y lo tomara y lo apreciara en serio, reconociendo allí un estilo de vida”.

Diego, al  tiempo que se siente admirado y apoyado por algunos, se ve fuertemente criticado por otros quienes, según él, juzgan sin conocer toda la aventura y por supuesto, ignorando la seguridad que ésta requiere.

“Aunque muchos deportes de aventura o de extremo son considerados como elitistas, puesto que los implementos son muy escasos o si se consiguen aquí en Colombia, son a precios exageradamente caros, hay que tener en cuenta por nuestra propia seguridad hay que invertir” afirma Diego.

Es hora de entender que el movimiento (Deporte), hace parte del ser humano y entre más exigente sea con su técnica de locomoción, más hábil será de manejar el mundo de manera natural, tal como algún día se lo propuso su existencia.

por: Luz Adriana Vera
Comunicación Social y Periodismo
Universidad Autónoma

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