La crisis de los 27

La crisis de los 27

Look de la oficina

El look de la oficina versus tu personalidad

 

Esta es la edad en la que comienzas a ponerte existencialista, te haces preguntas filosóficas típicas del bachillerato: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? La más preocupante es la de cada mañana ¿y hoy qué me pongo?

A los 27 años no estás ni de un lado ni del otro: es decir, trabajas probablemente en una oficina, donde todos se visten de manera formal, ya no usas tenis o camiseta y tampoco llevas las uñas pintadas de colores extraños. Tampoco quieres ser la anciana que va a la oficina vestida de sastre, con pantalón y blusa de la misma tela. Te rehúsas a usar medias veladas color piel y a renunciar del todo a las prendas que hacen parte de tu identidad.

¡No te desesperes!, existen formas de construir looks aptos para la oficina sin perder de vista lo que nos gusta. Primero, debemos ser conscientes de que cada espacio tiene un código de vestuario, no es lo mismo estar en un concierto que en una junta, ¿estamos de acuerdo? Cada oficina tiene su código, consúltalo, averigua si, por ejemplo, los viernes son permitidos los jeans. Segundo, elije esas prendas que gritan al mundo quién eres: una camiseta de un grupo de música, una pashmina con corazones, una chaqueta de cuero. Tercero, escoge una buena combinación.

La clave es que tengas tres prendas formales y una que exprese tu identidad. Entre las cosas necesarias para vestirse están: un blazer, un pantalón negro y unos tacones básicos. Un atuendo de estos, combinado con la camiseta de una banda musical puede ser un ejemplo fácil para explicar cómo pasas de un look aburrido a uno arriesgado, que cumple con el código de normalidad.

Seamos creativos, entendamos que cada edad tiene sus particularidades. ¡Disfrutemos los 27 años reinventándonos!

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