Irreverencia y Bufonería

Irreverencia y Bufonería

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Foto: Luis Gaviria

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Para los que crecimos en los 80 y 90, Santiago Moure y Martín de Francisco no solo eran unos comediantes que nos entretenían, sino que del mismo modo que lo hiciera el asesinado Jaime Garzón, nos invitaban a reflexionar críticamente sobre la realidad nacional por medio del humor. La Tele y El siguiente programa fueron programas que marcaron nuestra generación y escribieron una de las pocas páginas importantes en la historia de la miserable y vergonzosa  televisión colombiana.

Un país mojigato como este no estaba preparado para que sus artilugios fueran desnudados en público y por ello paulatinamente fueron saliendo de las pantallas. Ahora Martín es locutor deportivo y Santiago actor de teatro, cine y televisión. Los dos hacen lo que juraron que jamás harían. Así es la vida.

Como toda pareja que se ha separado después de días de gloria, estos radiólogos de la realidad nacional  se dieron una segunda oportunidad: la puesta en escena deSitdowntragedy. Una tragicomedia en la que exorcizan sus culpas, se enfrentan cara a cara con la contradicción en la que se convirtieron sus carreras y hacen agudos comentarios sobre la realidad nacional.  

El estilo de estos personajes ha sido reducido de manera simple a “irreverente”, a lo cual Martín de Francisco respondió en una entrevista que le hizo el desparecido Fernando González Pacheco así: “Yo no soy irreverente. La irreverencia es ser irrespetuoso con las cosas sagradas, yo hablo de cosas del país, de personajes del país y aquí nadie es sagrado.” Por su parte, Santiago Moure en la misma entrevista afirmó: “la irreverencia es una actitud contestataria ante instituciones o personas que deben ser reverenciadas. Yo no me considero un irreverente (…) Uno no puede ser irreverente proponiéndose serlo.”

Esa manera de representarse su propio estilo los convirtió en referentes para muchos que mediante el humor intentan hacer crítica social y política en Colombia.  Desafortunadamente las malas copias están a la orden del día. En algunos medios de comunicación hay una caterva de personajes que creen que con vulgaridad, chabacanería, grosería, burla estúpida y pose de inteligencia, se convierten en adalides de la irreverencia. Son como el cuenta chistes barato queconsciente  de lapobreza de su chascarrillo acude al madrazo para salvar su actuación.

No se sabe qué resulta más lamentable: si el que se propone ser “irreverente” y solo llega a bufón barato, el público que lo adula o el medio de comunicación que le da un espacio para que vomite bilis ya que en su cerebro no hay más para sacar.

Martín de Francisco y Santiago Moure ya hicieron su tarea. Ahora le toca a las nuevas generaciones hacer lo propio.Ojalá que los que emprendan dicha empresa no se propongan ser chistosos ni mucho menos “irreverentes”.

Por Hugo Correal

@HugoCorreal

 

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