Isabella Rossellini en Cartagena

Isabella Rossellini en Cartagena

Foto: Lucia Arcila

Isabella Rossellini eclipsa a Cartagena.

La reconocida actriz, directora, productora y escritora italo- estadounidense está en Cartagena para eclipsarla con su magia y encanto.

La hija prodigio de la actriz Ingrid Bergman y el director Roberto Rossellini arribó a La Heroica para ser protagonista del homenaje que el Festival Internacional de Cine de Cartagena le rendirá en retribución a su fructífera carrera en el medio artístico con la proyección de algunas de sus películas más memorables como actriz y una parte de sus más recientes trabajos como realizadora.

Cuando en rueda de prensa se le pregunta a Isabella sobre la fama y el reconocimiento que su larga trayectoria le ha generado, ella solo puede responder con humildad que “el ser famoso es una sensación extraña”.  Para ella, el hecho de ser reconocida como un ícono podría convertirse en un problema, ya que el público se preocupa más por verla a ella que a la película, y en lugar de reconocer y exaltar el trabajo realizado se centran en el vestido que lleva puesto y nimiedades por el estilo.

“Cuando el artista se convierte en ícono las personas lo idealizan casi como a un semi- dios, cuando la verdad es que la mayoría somos semi- diablos”.

Frente a uno de los temas más polémicos de la actualidad y en el que se concentra un gran debate, Isabella Rossellini considera que, “aunque la web es una forma maravillosa de hacer arte, ya que cualquiera que realice una película puede publicarla y llegar a audiencias que antes eran impensables, es necesario que se encuentre la manera para que el trabajo del artista sea remunerado. Según ella, ese es el mayor problema del internet y el gran reto: descubrir la manera para que el dinero regrese al artista”. Para ella, la creación artística requiere mucho tiempo, en cualquiera de las disciplinas artísticas, y si la persona lo asume como su carrera y no solo como un pasatiempo, se hace necesario que “esas ocho horas diarias que pasa una bailarina ensayando le sean remuneradas”.

Considera que el internet ha generado un daño considerable a los artistas y al concepto de propiedad intelectual, ya que en la web se puede editar, reeditar y transformar una obra (puesto que cualquier cosa está permitida) por lo que, al final, no se puede estar seguro de qué se está viendo. “Incluso un artista como Gabriel García Márquez está amenazado porque sus palabras pueden ser cambiadas en la web, y eso es muy peligroso”.

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