Un mexicano bien chingón: Guillermo Arriaga en Campus Party

Un mexicano bien chingón: Guillermo Arriaga en Campus Party

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Foto por Andrés Meza

“Un mexicano bien chingón” fue como el escritor de Babel, Amores Perros y 21 Gramos pidió ser presentado en la última conferencia central del Campus Party Colombia 07 Cali. Y no es exageración.

El escritor, director y guionista Guillermo Arriaga no teme a ser controversial. Por ejemplo, su recomendación para los jóvenes que quieren estudiar cine es que no lo hagan. Más bien que se dediquen a estudiar y/o a trabajar en otra cosa para vivir las experiencias que después les permitirán tener algo valioso que contar. Y entonces sí estudiar cine.

O también que después de haber trabajado con cientos de personas en la industria del cine y de haber enseñado a miles de estudiantes en las universidades, solamente había encontrado a dos con talento. El resto, (incluyéndose él mismo) suplen la falta de talento con trabajo, constancia y actitud. Por eso, a pesar de su éxito y los muchos premios que ha ganado en México, Hollywood y Europa, Guillermo no se ha dormido en los laureles y se sigue sentando sagradamente cada noche a escribir por horas.

Arriaga predica y practica la meticulosidad, ser muy exigente con los fundamentos de sus historias, con las motivaciones de sus personajes: ¿son creíbles? ¿Se han cuestionado hasta las últimas consecuencias los supuestos de la historia? ¿Cómo podría cambiarse la historia para hacerla más dramática?

En este punto el conferencista invitó a hacer un experimento. A medida que se acerca a dos personas, frente a frente, el nivel de tensión aumenta sin duda. Si son un hombre y una mujer, la sola cercanía ya está diciendo muchas cosas (o el observador se las imagina en su cabeza), se crea todo un universo de situaciones en el espacio entre los dos. Si se trata de dos hombres, la misma posición ya implica muchísimas otras cosas. Y eso es solamente con la posición de los personajes, sin ningún tipo de diálogo o de gestualidad, lo cual da una idea de hasta qué nivel de detalle se debe trabajar cada escena.

Fueron muchas las perlas que compartió con la audiencia, pero resalto su respuesta a cómo lograr que una historia íntima, personal, sea lo suficientemente universal para atrapar a una audiencia más amplia. Arriaga propone no tratar de ser universal, sino por el contrario, ser tan íntimo y personal como lo exija la historia que queremos contar con tal que nos salga del alma. Si logramos transmitir las emociones que hacen que esa historia sea importante para nosotros, alguien en alguna parte del mundo vibrará con ella. Puede que sea millones de espectadores, pero si logramos conmover al menos a uno, ya nuestra historia se puede considerar un éxito.

Esto no solo aplica para guionistas, sino para todos aquellos que crean experiencias. Si la experiencia que vivió un usuario con nuestro software o con nuestro servicio ayuda a que tomen una decisión que cambie su vida para siempre, ya hemos logrado derrotar a la muerte: algo que creamos con nuestras manos vivirá después de que nos hayamos ido.

Por Andrés Meza Escallón

@ApoloDuvalis

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