¡Que viva la pereza!

¡Que viva la pereza!

Ilustración: Leonardo Arias

La pereza no es la madre de todos los vicios sino la hermana mayor de las virtudes.Quien no aprecia la pereza es un haragán que se niega a pensar. Hay que darle las pausas necesarias al cuerpo y a la mente. Hay que quererse en el descanso. Con la pereza me arruncho, la acaricio, duermo, veo  televisión y le guardo el sueño uno que otro domingo.

El que dice que no hay que tener pereza es como el que dice que no se sienta triste o que no llore. No hermano, uno no puede evitar sentir ni expresar lo que siente. Lo que tiene que hacer es reconocerse en el estado, y si es necesario, ‘buscarle la comba al palo’ para salir de ahí. Nada de negación, eso no es bueno para nada.

Tiene que haber pereza para valorar el acto que la vence. Es algo así como la energía potencial; se acumula hasta liberarse en el fluido del acto. Las actividades que más pereza dan son aquellas que hacen más meritorio el sobreponerse a la misma.

Por ejemplo, si ustedestá semidormido y tiene pereza de lavarse los dientes, y va se los lava, ganó una batalla interna. Muy bien. Ahora, si usted tiene pereza de madrugar porque está haciendo frío y las cobijas lo abrazan con cariño en ese sueñito inmejorable, y logra levantarse, eso si ya es ser unsuperhéroe. Es tan grandioso como tener un encuentro con un animal salvaje y salir vivo, o sobrevivir a un naufragio; comparable a cualquiera de las hazañas de Bear Grylls (del programa A prueba de Todo, de Discovery).

No es lo mismo un acto bien logrado precedido por pereza a uno igual que ya venía rodando en la comodidad del impulso.Si a una acción no la precede la pereza ¿Entonces qué merito tiene? Porque para hacer aquello ante lo cual tenemos impulso y ganas… tiempo sobra. El asunto y el acto pierden la gracia.

A la pereza hay que aceptarla, quererla, valorarla y combatirla cuando amerita, como todo enemigo interno digno de batalla. Cuando uno tiene miedo y es capaz de sobreponerse a él, es valiente. Cuando uno tiene pereza y la vence, es un berraco.

Cosas que más pereza me dan:

Madrugar. En cualquier caso; hasta para paseos.

Lavarme los dientes cuando estoy semidormido.

Amarrarme y desamarrarme los cordones de los zapatos.

Tener que dejar a la novia en su casa ya bien entrada la noche.

Los domingos por la tarde cuando pienso en el lunes.

Recibir o hacer visitas protocolarias.

Ir a ceremonias de confirmación o de primera comunión.

Ir a natación cuando está el día frío o lluvioso.

Hacer cualquier acto que implique salir de la cama estando enguayabado.

Leer manuales o instrucciones de uso de electrodomésticos.

Manejar durante las horas pico.

Contestar algunas llamadas –teléfono fijo o celular-.

Lavar los platos.

…No sigo porque van a decir que mucho perezoso.

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