Candy Crush – El monstruo interconectado

Candy Crush – El monstruo interconectado

candy

Hoy en día la adicción a las redes sociales no es el único problema social, mental, o de atención que sufren los humanos. Imagina ahora una situación peor, donde las redes, que ya son un problema, generen aplicaciones adictivas que puedan resultar como la droga cibernética de una mente vulnerable.

El juego es fácilmente adquirible. Si se te descarga el portátil, usa el computador de mesa, o el Smartphone, incluso debe existir ya una aplicación directa en calculadoras. Provoca ansiedad y problemas de atención. No puedo citar que haya sido comprobado científicamente –los científicos están muy ocupados jugando Candy Crush–, pero siéntate a observar la impaciencia de los jugadores cuando han terminado sus vidas y deben esperar media hora para volver a jugar. Hay jóvenes que dejan de salir porque aún no superan el nivel, y que evidentemente jugarán al día siguiente y el siguiente. Seguramente, dejarán de lado algunas obligaciones “menores”, como atender a clase para avanzar en el mundo Candy.

Quizás existan juegos igual de adictivos, pero sin el mismo registro universal de jugadores. No podemos comparar a los Gamers ñoños sin vida social, con un padre de familia, un profesional, un universitario, o un niño de colegio jugando

Candy Crush. Los jugadores se pierden la vida que una vez tuvieron que atender. La inocencia, la malicia, los valores, lo que una vez nos generó la calle, van desapareciendo a medida que se desvanecen más golosinas.

El juego en general tiene un grado de dificultad, que intelectualmente reta a las personas a seguir probándose a sí mismas. Bueno, es una forma de decirlo para no herir a los que dedican su tiempo a esta estupidez diaria.

Al menos debemos darles un mérito por ello. Pero si el mundo sigue llegando a estos extremos, donde las aplicaciones y las redes sociales se convierten en la heroína cibernética, no sólo vamos a evitar el contacto físico con las personas, incrementará la virginidad, la desinformación. El mundo seguirá un rumbo que no deseamos, mientras nuestros ojos se fijan en una golosina que debe ser alineada para probar nuestra capacidad intelectual ante los demás adheridos a la red social.

Por: Sebastián París

sebastiam@hotmail.fr

Comments

comments