5 Ridiculeces en el gimnasio

5 Ridiculeces en el gimnasio

 

Es mejor no mirar.

gymUna de las promesas más rotas del universo podría ser aquella que tiene que ver con el mejoramiento de nuestro físico. Creo que todos tenemos algo con lo que no estamos a gusto y es razón suficiente para someternos a la dolorosa tarea de ir al gimnasio. ¿Dolorosa? Sí, porque duele como un verraco, física, moral y hasta económicamente. Pero la idea de este escrito es hablar de otro dolor, el de ojos. Dolor de ojos cuando justamente en el gimnasio encuentra uno cada comportamiento de ciertos personajes que de inmediato produce en nuestra mente el muy conocido y profundo cuestionamiento: ¿Es en serio?

dt.common.streams1. Adictos al espejo

A mí como al Doctor Chapatin, me da “cosa” mirarme al espejo en público. Ese placer se me da mejor en solitario y eso hace aún más insoportable ver esta constante en los gimnasios tanto en mujeres como en hombres, siendo estos últimos quizá los más desesperantes. No bastándoles con el simple escaneo, la cosa va acompañada de una exhibición de muecas y tensión en diferentes partes del cuerpo al terminar su serie de ejercicios. Algunos incluso parecen en pleno ritual de apareamiento.

Obese_cougar_woman_at_the_gym copia

2. Prendas que muestran lo que no queremos ver

No hay norma al vestir para ir al gimnasio, claro que eso depende del estrato… no del suyo sino del gimnasio dónde usted decidió inscribirse. Las pintas están a la orden del día y se ve de todo, incluso lo que no queremos ver. Para nadie es un secreto que además de cultivar el cuerpo recreamos el ojo pero, ciertos personajes nos dificultan la tarea. Señor por favor, nadie quiere ver su exceso de grasa y músculos flácidos (usualmente de ex fisicoculturista), apretujados en una prenda de licra, que evidentemente no es de su talla. Tampoco es agradable ver cómo su panza trata de escapar del asfixiante cinturón de cuero que usa y por cierto, no intente agacharse porque con lo apretado de su outfit, fijo deja al descubierto el frondoso paisaje de su retaguardia. Y usted mi señora, dese una esperita a que su entrega al entrenamiento surta efecto antes de usar esas prendas que dejan al descubierto su abundante humanidad. ¿No se entera de que su flacidez baila más que usted en la clase de aerorumba?

6a00d8341bf90553ef019101d2b54d970c copia

3. Los que van en plan Chat

Usted es dueño de su dinero y puede invertirlo como mejor le plazca pero, el tiempo que usted pierde no es el mismo que quisieran perder los demás. Así que tenga un poco de sentido común y si va a usar su teléfono o va a conquistarse a la buenona o al buenon del gimnasio… ¡aléjese de las máquinas! Son de uso común y muchas personas asisten al gimnasio con el tiempo justo. Y si usted es de los que entrena en parche de cinco o más donde todos son musculosos y prefieren ejercicios en serie en el que al tiempo se usan dos o tres máquinas, tenga en cuenta que existen los “cusumbosolos”, esos que no hablan con nadie y que están a kilómetros del súper cuerpo pero que pagaron su mensualidad y también tienen derecho a las máquinas. Ceda el turno, seguramente el personaje jamás intentará hablarle por miedo a que sea uno de sus su bíceps el que le conteste.
how-to-get-big-muscles copia4. El personaje sobreactuado

No distingue género, puede ser amigable al punto del fastidio o alguien muy reservado. Eso sí siempre intentará ganarse a los instructores y en las clases grupales es inconfundible por una simple razón… tiene más ritmo un tiroteo. Eso no le impide sudar como un desquiciado, hacer la clase de principio a fin y sentirse el Jhon Travolta o la JLo del parche. Se transforma al ritmo de la música en las clases grupales y por más que lo intenta jamás agarra el ritmo, sin embargo pivotea por todo el salón como una bola de caucho, se atraviesa, va hacia el lado contrario, se monta encima de los demás, los pisa y logra desconcentrar hasta al profe. Nadie quiere estar a su lado, además suda como caballo y no usa toalla… ¡fuchila!


selfie copia

5. But First… let me take a selfie

Terminamos con otro personaje que gracias a la tecnología puede llegar a ser muy fastidioso. Ambos sexos se han dejado seducir por la inquietante idea de compartir de manera instantánea su día a día en las redes sociales y lo admito, también lo he hecho. Si lo miramos bien, el gimnasio se convierte en un escenario inmejorable pues es un lugar con excelente iluminación tanto de día como de noche, está rodeado de espejos y además usamos poca ropa, es perfecto. No digo que esté mal que nos tomemos una foto o dos para compartir en incluso invitar a nuestros amigos a adquirir esos buenos hábitos, lo que puede ser exagerado es la cantidad y el abuso de selfies y que usted no tenga en cuenta que mientras sonríe y repite su pose mil veces hasta lograr la perfecta, hay gente que espera pacientemente su turno para poner el trasero dónde usted tiene el suyo. Eso sí, hay quienes afirman que estirar el brazo pa’ la selfie y contraerlo para revisar la foto también quema grasa.

 

Escrito por Julio César Soto  @CesarAlAire

Comments

comments