¡A correr señores! Nuestra justicia nos salvará

¡A correr señores! Nuestra justicia nos salvará

Ilustración: Pedro Galvis

Ilustración: Pedro Galvis

Por Luis Gabriel Rodríguez De La Rosa
@Lgrdelarosa

Levantarse y respirar… Caminar por las calles y sentirse dueño de un derecho sublime: la libertad. Y luego preguntarse: “¿qué sucedería si alguien irrumpiera con mi tranquilidad?” Por supuesto, el Estado, el gran señor, acudiría en mi defensa y asunto arreglado, habría justicia. De manera que todo colombiano debe sentirse en paz, ya que si camina, y por cosas de la vida, lo roban, lo asesinan lo golpean, el Estado lo protegerá.

Y como en los procesos de escritura se debe sustentar lo dicho, permítaseme entregar algunos ejemplos: Leder Correa, un campesino que se robó un caldo de gallina fue sorprendido y pagaría una condena de hasta dos años de prisión —menos mal lo agarraron—; Luis Augusto Mora, se robó dos cajas de chocolatinas, por lo que su condena fue 5 meses y siete días —la justicia cojea pero llega—; otro sujeto, de quien se desconoce el nombre pero que existe, se atrevió a robar una caja de condones, pero la justicia llegó, estuvo 81 días en prisión y luego indemnizó con 60 mil pesos al almacén dueño de los condones —¡miserable! ¿Qué pretendía hacer con unos condones
ajenos? —. Por tanto, podemos vivir tranquilos.

Y la protección también es de los grandes delincuentes, los corruptos, de quienes se apropian de los recursos públicos, de los aliados de los narcos, y los paras, y las FARC y todos; ¡nuestra justicia es infalible compatriotas! Y continúan los ejemplos: El exministro Arias, creó el programa Agro Ingreso Seguro, y favoreció a familias ricas otorgándoles subsidios millonarios, entonces, la justicia actuó y lo condenaron a 17 años de prisión —está prófugo, pero no importa—. Luis Carlos Restrepo, excomisionado de paz protagonizó una falsa desmovilización guerrillera, pero la justicia salió a relucir, la Fiscalía lo citó, —se fugó, pero… —. Es más, a la exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado por ordenar las “chuzadas” en contra de opositores al gobierno de Uribe la acusaron; punto para la justicia —ella se voló y se entregó, pero también corrió—.

¡El panorama no ayuda! Sin embargo, no son los únicos casos, hay otros que respaldan mis postulados, por ejemplo, la excontralora Morelli iba a tener medida de aseguramiento por un presunto contrato irregular y… se fue… ¡mmm! A ver, Luis Alfonso Hoyos, asesor espiritual de la campaña del excandidato presidencial Oscar Iván Zuluaga, está implicado en las interceptaciones que se hicieron al proceso de paz, la Fiscalía está investigando —pero… se fue del país—. David Zuluaga el hijo del excandidato tiene la misma implicación, al igual que su padre, y la Fiscalía está actuando, aunque David está en Estados Unidos y Oscar Iván ya habló diciendo que no existen garantías para su proceso.

¡Maldita sea, todos se fueron! Estimado lector, debo retractar me, su libertad no está protegida. No existe justicia y el sistema no funciona —eso sí, no actúe por su cuenta porque a usted, sí lo van a juzgar—. La fórmula es sencilla: la pobreza se paga con cárcel, y los ricos tienen argumentos, cuando los van a investigar, no existen garantías, y ¡a correr señores! Se van. Entonces, hacen lo inimaginable y no pasa nada. Mientras un pobre no puede ni robarse unos condones. Es decir, un pobre no puede clavar aunque los ricos se lo estén clavando. ¡Bendito sea el sistema de justicia!

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