Agua que no he de beber, no la enturbiaré

Agua que no he de beber, no la enturbiaré

Está claro que la vida como la conocemos depende en su totalidad del agua y el concientizarnos sobre eso, es un hecho que ha venido sucediendo apenas hace poco. Nuestro aporte a la conservación del agua es mínimo; solo en Latinoamérica contaminamos lo poco que nos queda de los ríos que nos surten agua potable, dejando la pureza del recurso sólo para un ¼ de los habitantes. Es NECESARIO reflexionar y actuar para generar el cambio.

El reciclaje de lluvia siempre ha sido una práctica habitual. Éste, contribuye a que no terminemos de hacer desastres con este recurso. Pues podemos reutilizarla para beneficio propio sin tener que abrir una llave y generar costos. El procedimiento es muy sencillo: es cuestión de ubicar un canal en un tejado y situarlo donde termine un tanque con un filtro de plástico o tela para eliminar impurezas y ¡está listo! Aunque no es potable del todo, sirve para revertir el derroche de agua en las labores domésticas. No debe consumirse pues para su purificación se requieren procesos más complejos.

En el mundo ya se usa este sistema:

  • Suiza es el país reciclador por excelencia. Con este sistema se ahorran cerca del 70% de agua.
  • En Uganda occidental, la Universidad de Warwik diseñó un sistema de recolección de aguas que cubre el 80% de las necesidades del hogar.
  • Harald Kraft diseñó y concibió como proyecto de tesis este sistema que hoy sostiene una pequeña región de 500 casas a las afueras de Berlín, en Alemania.
  • Argentina es pionera del reciclaje de lluvia con equipos de lavado y BIOfiltros.

 

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