#Bioclavo: Extinción

#Bioclavo: Extinción

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Ya sea por creen­cia religiosa, donde los ani­males cami­naron al Arca para salvarse de una inun­dación de la que Noé tenía como responsabi­lidad enfrentar, o por ciencia, como parte de la evolución del Planeta y todos sus organismos, los seres vivos han tenido diferentes retos que enfrentar para que su supervivencia sea asegurada por algunos años. Evidentemente, los humanos pen­santes (pero animales al fin) nos hemos mantenido en el tope de las expectativas (sin hablar de los mecanismos) en cuanto a las formas para que la raza se mantenga de la mejor forma posible ante los embates del ecosistema.

En el último medio siglo, han desaparecido muchas especies en el Planeta Tierra de las cuales nadie ha notado su ausencia. El tigre de Java, el sapo dorado, el león marino japonés y el oso grizzli mexicano, son algunas de las es­pecies que en los últimos 50 años se han esfu­mado como consecuencia casi siempre del ac­tuar de los humanos. Y no parará ahí, según la WWF (World Wildlife Fund) siete de cada diez animales que hoy tenemos en la Tierra estarán al borde de una extinción en los próximos 50 años.

 

"Según el DAGMA, con los programas de reforestación que se adelantan se ha sembrado más de 1.600 árboles por hectárea en esta zona lo que ha permitido que especies como el oso de anteojos encuentren un lugar cómodo y seguro para su existencia."

 

Pero no todo es malo, según la Unión Inter­nacional para la Conservación de la Naturale­za, especies como el oso panda han salido de la lista de los animales en vías de extinción por el trabajo que se ha venido realizando para su protección. La clave está en re­cuperar sus hábitats y prohibir la caza o actividades humanas que alteren sus entornos.

Ya en el plano local otra especie con la que se viene trabajando fuertemente para su conservación y multiplicación natural es el oso de anteojos. Este animal, tan conocido y querido en Sudamérica, atraviesa momentos favorables en lo que concierne a su protección. Por ejemplo, es motivo de celebración que en el Parque Natural Farallones de con Cali, se haya observado el retorno de esta especie. Según el DAGMA, con los programas de reforestación que se adelantan se ha sembrado más de 1.600 árboles por hectárea en esta zona lo que ha permitido que especies como el oso de anteojos encuentren un lugar cómodo y seguro para su existencia.

Lamentablemente la responsabilidad de conser­var este mundo en mejores condiciones reside en quie­nes somos los jueces y los ver­dugos: los humanos. Estamos tan obligados a hacer prevalecer nuestra especie, que muchas veces olvidamos que existen otras que merecen respeto y considera­ción. El tiempo pasa y tenemos que recapacitar sobre nuestro accionar, el cual deberemos mo­dificar ya si queremos sobrevivir. El consumis­mo exacerbado, las ansías de poder, la misma pereza y las malas decisiones políticas hacen que cada vez estemos más cerca de nuestra propia extinción.

Autor:

Juan David Garzón

@JuanDescribe

juan david garzón

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