Buceo en el mar

Buceo en el mar

Todavía tengo grabado en mi mente el momento en que me enamoré del buceo, aun sin conocerlo. El escenario no podría ser más especial: el Río Aguaclara, uno de esos ríos transparentes y puros que nos regala la selva húmeda tropical de nuestra vertiente Pacífica sobre la antigua vía a Buenaventura. Ese fin de semana me puse una careta de buceo, metí la cabeza en el agua y la cosa cambió. Es otro mundo lo que se ve con una careta debajo del agua, ese día fue amor a primera… inmersión.

Al día siguiente de llegar a la ciudad estaba averiguando donde podría tomar clases de buceo y la sorpresa es que en todo el país hay varios sitios donde dan cursos y certifican al nuevo practicante. Estas escuelas a su vez están autorizadas por  PADI o NAUI, que son las entidades que avalan, a nivel mundial, que la persona que posea esta certificación ha  pasado por las instrucciones teóricas y prácticas para poder desarrollar una de las actividades de aventura mas extremas y espectaculares que existen a nuestro alcance.

Bueno, esto es un decir porque la práctica del buceo te plantea exigencias físicas, pero esto no es lo difícil; lo complicado viene cuando te das cuenta de que estudiar buceo se puede hacer en un aula y en una piscina, pero disfrutarlo ya exige más de tu bolsillo y de tu tiempo. Veamos: el equipo básico (aletas, botines y la careta) no es caro, pero si te pones a comprar tanque, chaleco, regulador y otros juguetes que no son ni pocos ni baratos, ya la cosa se te sube a varios millones. Hay un elemento que es mejor comprar y es el traje de buceo, pues éste no lo alquilan tan fácil. Si logramos superar estas pruebas, ya estamos a un paso de meter, por fin, la cabeza en el mar.

Lugares para bucear en nuestro país hay muchos: San Andrés, Providencia, Islas del Rosario, algunas zonas en la Guajira, Ensenada de Utría, Malpelo —una roca ubicada a 36 horas en barco desde Buenaventura y desde el año pasado declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco y uno de los sitios donde se pueden observar los mas grandes bancos de peces como el Tiburón Martillo— y la isla Gorgona, ubicada a 160km de Buenaventura en barcos que pueden demorar de 10 a 12 horas. Bucear en Gorgona es disponer de mas de ocho sitios bautizados con nombres tan sugestivos como La Tiburonera, El Remanso, La Plaza de Toros, El Viudo, Montañitas 1 y 2… En fin, es el mejor regalo para tu alma.

Bucear es algo difícil de explicar con palabras comunes porque, cómo describir la sensación de estar flotando en un espacio inmenso y (si estás bien compensado) en total ingravidez, percibiendo la corriente que te obliga a esforzarte más, increíbles cambios térmicos, el desfile de animales que van del pargo a la tortuga, pasando por los tiburones, los meros y miles de especies más pequeñas que hacen de cada inmersión un regalo visual. Toda esta poesía hay que acompañarla con unas buenas medidas de seguridad en lo técnico (el equipo no admite fallas) y precauciones como nunca bucear solo.

Aunque esta actividad es deporte, y además extremo, involucra tal cantidad de lúdica que volverse buzo profesional se vuelve una fantasía recurrente en los que hemos tenido el placer de haberlo practicado.

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