Caricaturizando el mundo

Caricaturizando el mundo

Hace casi nada celebramos la muestra de caricatura y humor gráfico más importante de la región, el CALICOMIX. Un evento que nos dio la oportunidad de ver a este mundo macondiano con otros  ojos, unos grandes, exageradamente grandes. Para aquellos que decidieron hacerse caricaturistas  con lo que vieron en la muestra, me he dado la tarea de hacer un tutorial que los guíe en el serio oficio de la caricatura.

Primer paso: elegir la víctima, perdón, el modelo a caricaturizar. Sugiero que para empezar sea alguien de rasgos marcados, de esos que uno dice: “ve mirá, ¿cierto que parece una caricatura?” y que además sea de carácter público. Por qué no hacer un gran homenaje a nuestros padres de la patria, se lo merecen. Se me ocurre pensar, por   ejemplo, en este paladín de la libre expresión y uso de la información en la red, nuestro querido Germán Vargas Lleras.

Segundo paso: nos fijamos en su anatomía facial. Como político que se respete, tiene un cierto aire de roedor en su rostro. Juguemos entonces con esa idea. Resulta muy sencillo

hacer caricaturas de políticos, generalmente son lo mismo, pero para empezar está bien.

Tercer paso: este paso resulta sencillo, consiste en estirar y encoger, unir y separar facciones en virtud de la exageración, manteniendo el parecido. Imaginemos que nuestro modelo tiene la cara de caucho (aunque sea realmente un cara dura) y que vamos a ir halando e inflando aquellos rasgos que lo distinguen: sus orejas, su nariz puntiaguda, sus dientecillos, en fin, todo ese conjunto de pendejaditas que hacen de Vargas Lleras lo que es.

Cuarto paso: después de dibujar a nuestro modelo con todas las alteraciones necesarias para que sea una caricatura, con el dibujo siendo un boceto todavía, vamos donde cualquiera que esté cerca de nosotros y en tono muy calmado le preguntamos: ¿a quién se te parece? La otra persona, mirará el dibujo, torcerá una ceja, se morderá un labio y te mirará. Si la respuesta es algo como esto: ‘hombre, pero si es el h***ta de Lleras’ entonces lo has logrado. Por otro lado, si la respuesta es: “¿Topogigio?”, has abusado un poco, pero no importa, de los errores se aprenden, o sino, preguntémosle a Maturana.

Quinto paso: reafirmamos líneas del boceto, le damos color, texturas, luces, en fin, detallitos para que se vea agradable y terminado. Si quieres puedes subirlo a la red, compartirlo con tus amigos, con algunos caricaturistas que conociste en el Calicomix o en fin con quien te dé la gana. Eso sí, te debes encomendar al santo de los caricaturistas, San Grafito, para que nuestro modelo no complique nuestra incipiente carrera de caricaturista con una demanda por daños y perjuicios contra su honra o por derechos de autor.

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