Carol Saldarriaga: Cuando la felicidad viene en forma de pupitre

Carol Saldarriaga: Cuando la felicidad viene en forma de pupitre

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Ella es Carol Saldarriaga, la estudiante de Ingeniería Biomédica de la Universidad Autónoma de Occidente que diseñó el pupitre apropiado para niños con parálisis cerebral infantil.

Jonathan Loaiza es un niño de 15 años que sueña con cosas grandes para su vida. Le gusta aprender, sonreír y compartir lo que más pueda con sus amigos y su familia. Sin embargo, para él, todo esto que parece tan normal para un niño de su edad, ha resultado complicado debido a la discapacidad que posee. Jonathan padece de parálisis cerebral infantil, una condición que le impide desarrollar actividades cotidianas, entre ellas la más importante: estudiar.

Al no poder su cuerpo responder a una postura para sentarse normal, Jonathan no había logrado ser admitido en ninguna institución educativa, ya que estos planteles carecían de pupitres especializados para su condición. Su familia y en especial su madre, Paola Andrea Pechené, creyeron que no se podía hacer nada; que debían vivir con este impedimento. Hasta que un día una luz de esperanza llegó a sus vidas.

Paola Andrea se enteró por medio de las noticias que había un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Occidente que desarrollaban sillas para niños en condición de discapacidad como parte de sus proyectos académicos y no dudó en contactarse con ellos. Ahí conoció a Carol Saldarriaga, quien en esa época cursaba noveno semestre de Ingeniería Biomédica y quien al escuchar la historia de Jonathan asumió el reto de darle una mejor calidad de vida a él y a su familia.

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Él es Jonathan, disfrutando de su pupitre especial.

Así fue como esta estudiante buscó ayuda de sus parientes y amigos, y realizando una cadena de cooperaciónque nunca imaginaría sería tan grande, logró construir un pupitre especial para Jonathan. Lo que hizo Carol fue fabricar, a partir del reciclaje de pupitres usados y la implementación de otros materiales, una silla que pudiera darle la estabilidad, seguridad y comodidad al niño, para que él pudiera así realizar sus actividades de manera tranquila.

La idea de Carol tuvo varias etapas. La primera fue recolectar pupitres viejos pero útiles, los cuales debían ser reparados y acondicionados. La segunda etapa consistió en diseñar y fabricar el sedestador ortopédico, el cual estaría diseñado exclusivamente para la fisionomía de Jonathan. En esta parte tuvo que haber una intervención de un Terapeuta Ocupacional. Ya en la tercera etapa, el trabajo se centró en la unión del pupitre con el sedestador, para que hubiera seguridad y estabilidad para el niño.

Carol logró en 1 año y medio movilizar los corazones de muchas personas, quienes brindaron su tiempo, su profesionalismo y sus recursos para que el proyecto saliera adelante. “Todavía me sorprendo de la solidaridad de la gente. Mis amigos, mi familia, mis profesores y los contactos que hice a lo largo del proceso fueron un respaldo importantísimo para que esto fuera una realidad”, comenta Carol.

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El diseño del pupitre de Carol ha recibido grandes elogios por parte de la comunidad científica.

En junio de este año Carol pudo entregar el pupitre a Jonathan y a su familia y ahí comprendió que todo el esfuerzo invertido valió la pena. “Ver la felicidad de Jonathan y sobre todo la de su mamá me conmovió profundamente. Este proyecto me convenció de que la solidaridad y el trabajo en equipo son las maneras para poder salir adelante”, dice Carol.

Ahora esta estudiante está compartiendo su experiencia en un sinnúmero de eventos científicos donde ha recibido elogios a su ingenio y a su buen corazón. Desde la Escuela de Facilitadores Sociales de la Universidad Autónoma de Occidente Carol seguirá replicando su trabajo con las personas que más lo necesiten, para así como dice ella “devolverle la felicidad a los que alguna vez la han perdido”.

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