Ciclomontañismo

Ciclomontañismo

Foto: Julio Pérez

“Sí patrón, ese caminito lo lleva pero en esa cicla no pasa”. Estas palabras pronunciadas por un campesino de cualquier caserío enclavado en nuestras montañas son música para los oídos de un ciclomontañista. Estas palabras quieren decir una nueva ruta, adrenalina, paisajes hermosos, poner a prueba nuestras habilidades en la bicicleta, es el reto que le impone la naturaleza al practicante de este espectacular deporte relativamente nuevo llamado ciclomontañismo.

El ciclomontañismo o ciclismo de montaña tiene sus orígenes en las montañas de California, al final de los setenta, impulsado por amantes del ciclismo que querían explorar nuevas sensaciones. Así fue como se reforzaron los marcos y se adecuaron llantas mucho más gruesas y con labrados que permitieran desplazarse por esos caminos que se veían desde las carreteras pavimentadas, y sobre todo poder lanzarse por las montañas cuesta abajo. De estos pioneros se fueron desarrollando estos prodigios de la ingeniería que son las bicicletas de montaña.

Vamos a hacer un paréntesis en la historia para aclarar que no todas las bicicletas que vemos de timón recto, cambios y llantas gruesas te van a servir para tirarte por las trochas, porque como dicen las viejitas “de todo hay en la viña del Señor” y si lo que quieres es hacer verdadero ciclomontañismo vas a tener que invertir mínimo $600.000 en la bici y unos $200.000 para dotarte de casco (imprescindible), guantes (necesarios) y la pinta (sin comentarios). En otras palabras, las bicicletas de almacén de cadena no son para eso, si acaso para la ciclovía, pero en el campo vas a necesitar un equipo más robusto. A Cali las bicicletas todoterreno llegaron a finales de los ochenta y el grupo de practicantes era muy reducido —de donde se tenía más referencia era de Medellín y algo de Bogotá— y comenzó como una actividad recreativa con ciclopaseos donde casi todo era nuevo. Hoy las rutas ya tienen nombres y grados de dificultad y ya no son “cuatro gatos” sino grupos reunidos en clubes —con todo y uniforme— y planes de salidas casi todo el año. Practicar el ciclomontañismo exige más de tu físico y por eso es común ver a sus practicantes en otras actividades deportivas como el atletismo, que ayuda bastante junto con una buena alimentación y ojalá poco trago.

Cali está en una posición privilegiada pues es fácil “salir montado” desde la casa, ya que en pocos minutos puedes disfrutar de senderos y montañas. Esta ciudad cuenta con varios sitios donde adquirir lo necesario, así que es mejor, sobre todo para tu bolsillo, que te tomes tu tiempo y preguntes también por los ciclopaseos para que puedas empezar a disfrutar de un deporte que no sólo encierra esfuerzo físico sino también muchas enseñanzas de vida y compañerismo. El ciclomontañismo hoy es más competitivo y se destacan las modalidades de campo traviesa (cross country), descenso (down hill), obstáculos (slalom) y menos practicados, los ascensos (up hill). Pero tranquilo, pues hay para todos los gustos, y si lo tuyo es el paseo, pues también hay grupos que salen a pasear de día y de noche. Bueno, ¿y qué estás esperando para montarte?

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