Clavitorial: Mejor construyamos, o nos unimos o nos fregamos

Clavitorial: Mejor construyamos, o nos unimos o nos fregamos

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Está clarísimo: el país está dividido en dos y su­mergido en la zozobra. Ya nadie confía en nadie y cada día el veneno de la discusión política está empezando a corroer nuestra esperanza. Y mientras nos enfrasca­mos en esta pelea, la Na­ción va para abajo.

Vivimos en una época que nos sugiere grandes retos en la que todos tenemos un pa­pel por cumplir. Cada individuo tiene en sus manos la posibilidad de transformar la rea­lidad simplemente con su compromiso y su disposición de trabajar en equipo. Pero no, hoy en día todos tiran para su propio lado, buscan­do la conveniencia personal y olvidando de que vivimos en sociedad.

Este asunto del plebiscito, que harto se ha analizado en los medios de comunicación, deja como evidencia que los colombianos más que estar polarizados somos incapaces de hacer consensos para trabajar por un bien común. Lo triste es que en este caso no estamos tratando un tema menor, al contrario, estamos dejando perder la oportunidad de por fin sanar las he­ridas del pasado y dar un paso gigante hacia la construcción de ese país con el que tanto he­mos estado soñado en las últimas décadas.

Somos tan ciegos y tan torpes que permiti­mos con nuestros apasionamientos y discu­siones que unos cuantos tomen el asunto de la paz como un arma para sus intereses politiqueros. Mientras pe­leamos entre nosotros, allá arriba están armando pla­nes para seguir en el poder.

 

"Este asunto del plebiscito, que harto se ha analizado en los medios de comunicación, deja como evidencia que los colombianos más que estar polarizados somos incapaces de hacer consensos para trabajar por un bien común."

 

Desde estas páginas ha­cemos un llamado a esas mentes jóvenes que saben que la única salida a nuestros proble­mas es dejar a un lado la indiferencia, el individualismo y el “todo pa’mí”. No estamos diciendo que no tengamos diferencias y que no las discutamos, lo que pretendemos es que con esos debates propongamos cosas reales. Que los discursos sean el primer paso para la acción y que los proyectos se transformen en hechos.

Basta ya de pelar por el sí y por el no del plebiscito. Al final de cuentas todos queremos la paz. No nos dejemos llevar por la mezquin­dad de algunos y tratemos de averiguar cómo es el panorama de las cosas en realidad. De­tengámonos un momento y tratemos de com­prender al otro, en nada nos afecta callarnos y escuchar a los demás. Cuando lo hagamos, descubriremos que en el fondo no somos tan diferentes como parecía ser.

Con acciones pequeñas, con respeto y to­lerancia, lograremos salir del atolladero en el que ingenuamente nos dejamos meter. Lea­mos, no traguemos entero; no nos deje­mos manipular y no creamos todo lo que se nos vende a través de los medios y las redes so­ciales. Hay que sospechar, contrastar y preguntar cuando queramos saber la verdad. Pero lo más im­portante es reconocer que para poder cambiar esto tenemos que unirnos y en­contrar ese punto en común que nos de otra perspectiva y nos abra las mentes hacia nuevas oportunidades.

Quitémonos los guantes y pongámo­nos manos a la obra.