Coca no es Cocaína

Coca no es Cocaína

Foto: Jungle boy - Nick Leonard

En la década de 1860 en EU, una serie de avisos invitaban a los jóvenes al consumo de una bebida que curaba los problemas de timidez. Personalidades como Thomas Edison, Julio Verne y H. G. Wells, la recomendaban como “el remedio por excelencia para las preocupaciones”. La bebida era conocida como Vino Mariani, y estaba compuesta de vino de Burdeos y extracto de coca.30 años antes, Albert Niemann aisló los componentes de una hoja traída de los Andes suramericanos y encontró la cocaína. Ese fue el detonante para que en 1885, un farmacéutico de Georgia utilizara agua carbonada, azúcar, aceites cítricos y algo de cocaína. El resultado: la Coca Cola. Actualmente Coca Cola no utiliza cocaína debido a la prohibición mundial liderada desde 1970, pero depende de la Stephan Chemical Company, el único importador legal de hoja de coca de EU, que después de retirar la cocaína, le vende los aceites esenciales para el éxito de la bebida gaseosa.

Hoja de coca vs. cocaína
Entre 1974 y 1975, los botánicos Tim Plowman y Wade Davis visitaron la Sierra Nevada de Santa Marta y los Andes peruanos. En este viaje encontraron la fuerte relación entre las comunidades y la hoja de coca a nivel nutricional. La hoja de coca, según un informe de la Universidad de Harvard, contiene grandes cantidades de calcio, fósforo, hierro, vitamina A y vitamina E.

Pero los investigadores encontraron otro elemento no tan alentador: “casi todas las personas con las que hablamos –biólogos en las universidades, agentes antinarcóticos, viciosos de ojos vidriosos– pensaban que la hoja de coca y la cocaína eran la misma cosa”. Este pensamiento, que hoy todavía se mantiene en el imaginario colectivo, ha creado una lucha sin sentido contra una planta que si bien contiene el elemento fundamental para una droga malévola y codiciada, también es alimento fundamental de los indígenas andinos y forma de subsistencia de campesinos que no han encontrado otra forma de conexión con el mercado. Como dice la organización Mama Coca del Perú: “Coca no es Cocaína”.

La guerra contra la hoja de coca
Desde el gobierno Turbay, Colombia ha adoptado medidas represivas en contra del cultivo de plantas psicoactivas. Primero fue la fumigación con paraquat con miras a erradicar la marihuana de la Sierra Nevada; después empezó la fumigación con glifosato y continúa con la represión militar de campesinos e indígenas en muchas zonas del país. El resultado: grandes pérdidas ambientales, aumento de los conflictos sociales y el despilfarro de millones de dólares del presupuesto nacional.

Según un informe del Colectivo de Abogados de Colombia, las cifras del Plan Colombia son de US$7.558,1 millones. US$4.000 millones los pone Colombia, US$1.000 millones son préstamo, US$1.649,1 millones son puestos por EU, y novecientos más los pone Europa. ¿No es mucho dinero para invertir en una guerra que no tiene final? En EU cada día aumentan los consumidores (2,5% de la población), el aumento del precio eleva los deseos de producción (US$107 el gramo), y “el área de cultivos crece en un sentido geométrico”.

Para rematar, los dineros no son invertidos totalmente en el desarrollo alternativo de las comunidades sino en elementos para la guerra. De un 80,05% que se destina a lo bélico, un 50% de éste se va directo a las arcas de las grandes empresas productoras de armas y herbicidas de los EU. Es decir, los grandes beneficiarios de esta guerra son la Bell Helicopter Textron, la United Technologies Corporation, y la Dyn Corp. Esta última se encarga de las fumigaciones y el 12 de mayo de 2000 le fueron decomisados 250 gramos de heroína enviados por funcionarios de esta empresa a Miami. Ni el gobierno Colombiano ni los medios se pronunciaron al respecto.

Hasta ahora nadie en Colombia -ni en el mundo- plantea abiertamente el debate sobre el fracaso de las políticas de guerra contra las drogas. Enceguecidos por la moral estadounidense seguimos estigmatizando a los campesinos colombianos y a los indígenas cocaleros, mientras en EU se producen legalmente 15 de los 16 componentes que hacen posible la cocaína y decenas de armas que permiten que se siga avanzando en la búsqueda de la paz y la estabilización de Colombia.

Datos clave:
– La hoja de coca contiene grandes cantidades de calcio, fósforo, hierro, vitamina A y E.

– 2,5% de la población estadounidense es consumidora de cocaína.

– Estados Unidos es el segundo consumidor de cocaína después de España.

– US$107 dólares cuesta un gramo de cocaína en Estados Unidos con una pureza del 15%.

– 80,05% de los US$7.558 millones que se gastan en el plan Colombia son para la guerra. 50% de este dinero son para empresas estadounidenses.

– Entre 1974 y 1975, los etnobotánicos Tim Plowman y Wade Davis visitaron la Sierra Nevada de Santa Marta y los Andes peruanos. En este viaje encontraron la fuerte relación entre las comunidades y la hoja de coca a nivel nutricional.

– La hoja de coca, según un informe de la Universidad de Harvard, contiene grandes cantidades de calcio, fósforo, hierro, vitamina A y vitamina E.

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