#Columna: Como dice Doña Mary

“La luz que va adelante es la que alumbra”

 

No mucho después de iniciar labores en la oficina de servicios legales, con solo un cliente fijo y unos cuantos prospectos, se me metió en la cabeza acometer otra idea de negocio: La venta de inmuebles para colombianos en el exterior. Ésta había surgido luego de conversar con varios compatriotas que vivían fuera del país, quienes me decían que su mayor aspiración era comprar una casa en la tierrita.

Corría el esperanzador año 2005, todo el mundo quería a Uribe, y Roy y Juanma trabajaban con él. En aquel momento decidí iniciar este nuevo proyecto, con la ayuda de mi socio.

Hicimos contactos con inmobiliarias, constructoras, y agentes de propiedad raíz de Estados Unidos y España; inclusive, viajé a una feria de vivienda para colombianos en Nueva York, en diciembre repartimos volantes en el aeropuerto a la llegada de los compatriotas con “los verdes” y cuando nos dimos cuenta, ya teníamos un banco de aproximadamente mil inmuebles en todo el país, inclusive habíamos contratado un servicio de banda ancha a la sorprendente velocidad de 128 Mb*, además de un softphone, con un número en USA. A pesar de todo esto, no habíamos recuperado ni la inversión de la Big Mac del almuerzo en TimesSquare. ¿Qué pasaba?

Mientras tanto en el salón de la justica, en la oficina de servicios legales, mi socio se había ido a trabajar una temporada como contratista del estado, el cliente que teníamos se había vuelto medio mala paga debiendo ya cuatro meses y los prospectos que había para ese momento, estaban medio embolatados.

Rápidamente me comencé a quedar sin ingresos, los cuales ya se habían achicado bastante después de renunciar a mi cómodo empleo como abogado de una entidad financiera estatal. Sin embargo, estaba ante la encrucijada de un negocio que comenzaba a tener una leve respuesta, pero sin nada concreto aún y con una gran demanda de tiempo. Fue entonces que recurrí a mi coach. A la hora del desayuno le conté a doña Mary para saber que pensaba.

Entonces me dijo: “La luz que va adelante es la que alumbra mijo”.

En vez de estar haciendo telemercadeo, tenía que generar el tiempo para atender los clientes potenciales que comenzaban a verse del negocio de servicios legales. En efecto, dejamos de un lado la exportación de servicios inmobiliarios virtuales y nos concentramos solo en el negocio inicial. El resultado, conseguimos un par de clientes fijos más y otro par por evento. El cliente que nos debía pagó lo atrasado y pudimos pasar un diciembre tranquilo.

Entonces, la clave está en focalizarse. Si usted apenas está arrancando algo, solo inicie otros proyectos cuando el inicial arroje resultados, ojalá con poca intervención de su parte, para que de esa manera pueda empezar con el nuevo negocio, que inicialmente va a necesitar más tiempo y atención suya.

*Señor Milenial, antes de la banda ancha, el internet viajaba por la señal telefónica y el cobro llegaba en el recibo de Emcali al final del mes. Tener banda ancha en el 2005, era todo un lujo.

 Por: Jorge Andrés  Villegas

 

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