#Columna: Ser críticos

La apuesta por pensar diferente

Siempre han existido tendencias, lógicas desde lo masivo tratan de homogenizar a la sociedad, que todos pensemos de forma similar y compartamos los mismos paradigmas. Tal vez ahora somos más conscientes de esto porque se trata de medir, y los medios de comunicación y redes sociales lo hacen más evidente. La mayoría de las tendencias son provocadas, muchas veces con fines económicos, poder y temas políticos. Afortunadamente siempre han existido los movimientos de contracultura, que al inicio son mal vistos por la sociedad, pero con el tiempo son reconocidos por posturas que han generado cambios positivos, por abrirnos los ojos y demostrar que todos no pensamos igual.

Ser críticos no consiste en tener una postura negativa y ni una actitud pesimista, no se trata de ver el vaso medio vacío ni en fijarse en los errores que cometen los demás. Ser críticos es no tragar entero, sospechar y estar alerta, hacer una lectura diferente de lo que nos quieren decir, es ir más allá de lo evidente. Una persona con pensamiento crítico logra, a partir del reconocimiento de contextos, identificar antecedentes y consecuencias de los hechos, para así comprender lo que realmente sucede.

Pero pensar diferente no es fácil, sobre todo cuando se da a conocer y evidencia ante la mayoría. La historia está llena de casos de personas que expusieron su conocimiento y fueron juzgados, rechazados y hasta exterminados; hoy muchas de sus posturas e hipótesis son reconocidas como ciertas.

En la mayoría de ocasiones, la persona que piensa diferente es rechazada y vista como enemiga, tal vez porque no tenemos un pensamiento libre, abierto a nuevas posibilidades; preferimos la comodidad de lo conocido y aceptado. Nos da miedo desafiar la moral, la cultura y los dogmas. La ciencia logra avanzar porque pone a prueba nuevas teorías, nuevas hipótesis y valida, si algo funciona lo adopta y sigue, en caso contrario, lo abandona hasta que es replanteado y nuevamente se expone al mismo método.

El pensamiento crítico nos da la posibilidad de tener posturas propias, y no asumir las de los demás por desconocimiento. Por ejemplo, en la actualidad somos ignorantes sobre temas políticos, sector público y todo lo relacionado con el funcionamiento del Estado, pero cada vez más opinamos sobre estos temas sin conocerlos, sin saber lo que sucede, simplemente porque los demás lo dicen. El tema del plebiscito sobre el proceso de paz en Colombia es un buen ejemplo de personas defendiendo el Sí y el No, sin haber leído el acuerdo que se iba a votar.

No tiene nada de malo en cuestionar, en preguntar y ser críticos. En discutir en el plano de las ideas, buscando argumentos y aceptar que podemos estar equivocados y que el otro puede tener la razón. Estamos hablando de respeto, de reconocer que el conocimiento se construye, que no todo lo que nos venden como masivo y tendencia nos incluye a nosotros, que no hay razón alguna para que nos muestren como iguales en pensamiento y hábitos de consumo, si realmente somos diferentes.

Por eso es fundamental que formemos un criterio propio, para que nuestra crítica se aleje del plano de las percepciones y opiniones sin fundamento, en ese momento nuestros comentarios, pensamientos y posturas dejan de ser dañinas y destructivas, para ser todo lo contrario; para empezar a discutir desde las ideas argumentadas y reconocer en el otro, la posibilidad de que tenga razón.

Autor

César López

director@elclavo.com

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