Cómo es escribir para EL CLAVO

Cómo es escribir para EL CLAVO

Fotografía: Alejandro Palomino

El primer trabajo que hice para EL CLAVO fueron unas fotos en el año 1997 para un artículo que se llamaba “Las mejores colas de la U” y hacía referencia a las largas filas que se formaban en la Universidad Javeriana a la hora del almuerzo. La idea era hacer un juego de palabras para atraer lectores que pensaran que teníamos fotos de las nalgas de las estudiantes. Esto es parte de la historia de esta revista que es construida a ensayo y error.

Luego pasé a ser parte del Consejo Editorial, la instancia donde se escogían los artículos que saldrían publicados. Eran largas jornadas de trabajo, donde se leían uno a uno los textos para ser evaluados. El que mejor leía era Andrés Meza, un estudiante de Ingeniería de Sistemas que tenía la habilidad de hacer diferentes voces, haciendo que la lectura y la jornada fueran menos aburridas.

Más adelante, en el año 2000, pasé a ser director y junto con un par de clavianos del grupo inicial y gente nueva, buscamos hacer cambios en la publicación conservando la filosofía que dio origen a EL CLAVO. Ésos cambios recogían las soluciones a errores y metidas de pata que se habían tenido en 9 ediciones. Nuestras fuentes eran los lectores, anunciantes, amigos y los clavianos. Ése era nuestro estudio de mercado.

Pero donde tuvimos que hacer más cambios fue en la parte editorial. Hace varios años, para los integrantes de EL CLAVO era motivo de orgullo tener una página impresa de la revista  llena de letras, dizque porque aprovechábamos el espacio; y para nuestros escritores era sinónimo de calidad literaria, enviar un artículo muy largo lleno de palabras raras para tramar de intelectuales. Entonces aprendimos que los espacios en blanco son importantes para una revista y que un buen escritor es capaz de escribir sencillo, aún sobre temas complejos, y plasmar sus ideas en unas pocas palabras.

Esta columna cumple dos años y gracias a EL CLAVO he seguido aprendiendo, en la marcha, de este oficio. He podido darme cuenta que sí se puede llegar a REFLEXIONAR / REÍR como lo busca la revista a través del contenido editorial: gráfico, escrito y finalmente diseñado.

Por eso para escribir para EL CLAVO hay que dejar los egos a un lado, pensar en el lector y olvidarse de uno mismo. Antes de escribir para EL CLAVO hay que caer en cuenta que es mejor tratar un tema que intentar hacerlo sobre varios; que EL CLAVO hace parte de la línea de periodismo alternativo e independiente, y que en ésa medida cada edición que se imprime es un grito de victoria y a la vez un parto. Por eso hay que hacer que valga la pena.

Escribir para EL CLAVO representa el esfuerzo y amor de cientos de jóvenes que han hecho parte de esta publicación, buena o mala, que estamos construyendo entre todos. Es una propuesta de una generación casi que del pasado, pero revitalizada por los jóvenes de cada momento, lo cual la hace vigente y actual.

Haber escrito columnas para una publicación como EL CLAVO ha sido una experiencia que me deja claro que como decían los clavianos de antes: “Todo está por construir”. Por eso siempre estuvo dedicada a los jóvenes emprendedores, tercos y soñadores, a los que nadie les puede poner el pie para que se caigan porque siempre se salen con la suya.

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