Cómo nos vemos los unos a los otros

Cómo nos vemos los unos a los otros

Foto: Darío Recalde - EL CLAVO

Foto: Darío Recalde - EL CLAVO

Colombia es un país de regiones, dicen los políticos, y la historia local define a una región, dicen los historiadores.

En nuestro país existen múltiples formas de ver a nuestros compatriotas, dependiendo de la región a la cual pertenecen.

El imaginario popular crea, cataloga, y difunde historias urbanas en donde nuestros vecinos cercanos, o no tan cercanos, son identificados y perfilados por su forma de pensar y de actuar.

A continuación reseñamos algunas regiones, al azar, para ilustrar lo que se dijo antes.

Región Costa Norte: Corronchos

Llegamos a la tierra del sabor, el vallenato ‘ventiao’ en el que las cosas que debemos hacer hoy se pueden dejar para mañana.

La teoría establece que el clima es un ordenador del paisaje y que éste influye en el modo de ser de la gente que lo habita. De allí que el costeño para nosotros los desprevenidos, es un ser infinitamente guapachoso, que mira el trabajo con desdén y prefiere tocarlo con guantes quirúrgicos, no vaya y se contagie.

Ellos tienen, también, un amor desbordante por los animales, especialmente si son cuadrúpedos y tienen un bajísimo coeficiente intelectual.

Santander: Arrechos

Los santandereanos son individualistas por naturaleza, seguramente por esa mezcla de Castellanos, Alemanes y Guanes. Se les considera como de mal genio (‘arrechos’ dicen ellos), hoscos, atravesados y más amarrados que un trapecio.

Alguien refería que al estar varado en una carretera, llegó un señor a ayudarle y que al no poder hacerlo, sacó su revólver y paró el primer vehículo que apareció, con la advertencia que era requisito ayudar al varado antes de poder seguir la marcha. Adivinen ¿de dónde era el del revólver?

El gran Cauca: Patojos

Ponga usted en una coctelera unos españoles violentos y agréguele unos indígenas guerreros y caníbales. Después sírvalos en la región caucana.

Si pensó que del cóctel saldrían unos individuos que se creen de sangre azul, con títulos nobiliarios y ‘cachetudos’, usted acertó.

Ellos han revaluado un poco esta imagen, desde el día en que el club Cauca de Popayán se quemó totalmente, porque cuando llegaron los bomberos a apagar el incendio, no los dejaron entrar porque no eran socios.

Meseta Cundiboyacense: Rolos

En el altiplano que contiene la sabana de Bogotá y territorios anexos, vivieron nuestros antepasados Muiscas y Chibchas.

El clima de páramo, la neblina sabanera, la dulzona chicha de maíz y el ajiaco han configurado a un ser bastante petulante, desconfiado y lagarto por excelencia que en alguna oportunidad se creyó eso de que Bogotá era la Atenas suramericana, cuando en realidad… apenas era.

Antioquia: Paisas

Los paisas son los personajes ganadores en todos los cuentos, negociantes, hábiles para el trabajo, rezanderos y jodidos para los negocios.

Cuando uno hace un negocio con un paisa, típicamente uno pone la plata y el paisa la experiencia. Cuando se liquida el negocio uno se queda con la experiencia y el paisa con la plata.

Nariño: Pastusos

Los pastusos achacan sus males a su herencia colonial y a la baja autoestima que tienen. Ellos son estrellas centrales de los cuentos ingeniosos.

Han querido desdibujar la imagen que se tiene de ellos, de despistados y que no dan pie con bola muchas veces. Por ejemplo cuando comenzó la década de los 70 acuñaron la frase ‘Pasto ciudad sorpresa’ , y sí, la sorpresa es que han seguido lo mismo que siempre a pesar de la modernidad.

No hemos debido incluirlos en esta reseña puesto que ellos son extraterrestres. Sí, extraterrestres, porque cuando se encuentran, después del saludo siempre dicen: “¿y cuándo vas a ir por la tierrrrita, pues?”.

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