Compromiso

Lo que tanto nos hace falta

He pertenecido a muchos tipos de voluntariado, scouts, movimientos políticos, sociales, religiosos e iniciativas ciudadanas. También he sido emprendedor, trabajado para organizaciones filantrópicas, fundaciones, multiniveles y empresas. Y en todas, hasta para la organización de un asado con los amigos, hace falta compromiso por parte de las personas que conforman cualquiera de estas, y otras agrupaciones donde se necesita del aporte de cada uno de sus integrantes para lograr el cumplimiento del objetivo planteado, y por el cual uno decidió ingresar.

A nadie lo obligan a ingresar a una organización, uno se mete porque quiere o porque lo necesita, pero finalmente lo hacemos de manera voluntaria. Al principio escuchamos un rotundo Sí a todo lo que se nos propone, todos hacen como ‘perrito de taxi’, mueven la cabeza de arriba hacia abajo y entonces salimos con tareas. Con el tiempo llega la hora de los resultados, cuando se va a mostrar la gestión, el momento en el que todos van a cumplir con lo pactado, con lo escrito en el acta, en el plan de trabajo, en lo agendado y programado en el cronograma; ahí es cuando se pone a prueba el compromiso, y cuando no lo hay entonces fallamos, quedamos mal y aparecen cualquier cantidad de excusas que finalmente no solucionan nada.

Con la ausencia de compromiso aparece la desconfianza y con ella el Plan B y C, porque uno duda que determinada persona cumpla con su palabra. Lo mismo sucede con la hora de reunión, que se programa media hora antes porque no existe la certeza que alguien llegue a tiempo. Pero debemos aprender a trabajar con todo tipo de personas, porque casi nunca sabemos con qué personas vamos a terminar trabajando, aunque eso sí, casi todas, el 90% ponen en el primer renglón del perfil en su hoja de vida que son comprometidas. Deberían multarlas por mentirosas.

Por eso me gusta trabajar con gente tipo ‘Carta a García’, con la que vamos a la fija, ‘que se ponen la camiseta’, que podemos recomendar, que no dicen “Si Dios quiere”; gente que se compromete, que sabe que hasta la más pequeña labor es importante y que su palabra es más que suficiente. Este tipo personas no están condicionadas por el sueldo que ganan, ni por el estrato, ni por los estudios, ni el sector de la economía; es una actitud, una decisión y postura de vida. Trabajar con alguien comprometido es todo un privilegio.

Entonces, si usted conoce o tiene la fortuna de trabajar con alguien comprometido, no lo deje ir, sígale la pista y tírele el balón lejos que no lo va a hacer quedar mal. Pero si la persona comprometida es usted, no deje que se le suba a la cabeza tanto elogio de este artículo, porque en el fondo sabe que lo único que ha hecho es la tarea, y debe tener claro que para una persona comprometida eso no debería ser nada extraordinario, porque usted solo sabe hacer las cosas bien.

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