Connecting the dots

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Estudiar inglés me abrió muchas puertas

Hay que dejar claro algo y es que aprender un idioma es un tema de decisión y no de capacidad cognitiva para entender frases que suenan a balbuceos o construir oraciones con palabras que no concuerdan con nuestra lengua materna. Hoy puedo decir que hablo una segunda lengua, pero en el colegio no existía persona más negada para aprender inglés que yo. Yo era ese que miraba fijamente a mi profesora de inglés de forma que ella creyera que sí le estaba entendiendo, mientras en mi cabeza andaba el chimpancé tocando los platillos que le sale a Homero en Los Simpsons cada vez que no entiende nada.

Gloria (mi profesora) luego de años de ver que mi evolución aprendiendo inglés era tan inexistente como las papas fritas “extra” que venden en los paquetes, sólo atinó a ser más tolerante conmigo y pasarme hasta que me gradué en once con el puntaje más promedio que se podía para pasar en la materia. Total: ella, mis compañeros y yo, creíamos que el idioma del tío Sam no tenía afinidad con mi acento caleño. De todas maneras, no comprendía la razón de hablar en una forma que nadie entendía en mi ciudad.

Igual, siempre me quedó la curiosidad y la decepción de saber que muchas personas podían entender ese idioma y yo simplemente me vi relegado a una nota promedio por mi falta de capacidad… o eso era lo que creía hasta que, por mi parte, me matriculé para ahora sólo estudiar inglés. Pero de nuevo pensaba: ¿para qué estudiar inglés, si todo el mundo me habla en español? No entendía todavía el punto.

El primer día estaba muy nervioso, pero con toda la actitud de salir cual “wachu” al frente de quien me fuese a entrevistar para saber mi nivel de inglés y sorprenderlo con tamaña pronunciación ganada de leer tantas instrucciones de tv, algunos juegos de video y todas las temporadas de “Friends”. Pues la cosa salió casi como un capítulo de Friends: de esos que a Chandler le pasaban todas las ridiculeces juntas. Mi convencimiento en que había mejorado algo mi inglés, quedó reducido a iniciar desde el nivel cero. De ahí en adelante, hice todos y cada uno de los niveles y mi decisión por hablar otro idioma se convirtió ya no sólo en una pasión sino en una llave que me abrió todo lo que el mundo me quería mostrar, sólo que yo no lo entendía, no entendía el punto.

A partir de aprender inglés, me di cuenta que el mundo era más grande si más gente me entendía y gracias a ello, pude irme a estudiar a Europa, hacer una pasantía corta en mi carrera en los Estados Unidos y hasta ser invitado estelar en una fiesta en el Departamento de Estado de los Estados Unidos.  Hoy tengo más planes en inglés y los puntos, como lo dijo Jobs, “se fueron uniendo solos”.

 

Autor: Juan David Garzón
Twitter: @Juandescribe
juan david garzón

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