Cuando lo barato sale caro

Cuando lo barato sale caro

Ilustración: María Victoria Henao - EL CLAVO

San Andresito es el lugar ideal para divagar sobre la originalidad de un producto. Con las cosas pirateadas no hay problema, el mensaje es más directo “soy una pequeña copia de Shrek Tercero”, “soy la barata de Winning eleven (juega conmigo por sólo cinco mil pesos) “, “soy la fotocopia de Cien años de soledad , me autodestruiré en cinco, cuatro, tres, dos, uno… “. Lo pirata se identifica al instante porque los que lo venden no esconden su condición de copia, ni de producto de baja calidad. El negocio de ellos radica en el consumo masivo y no en una supuesta exclusividad, a la cual aspira la falsificación. Aquí es donde se percibe la delgada línea que divide la piratería de la falsificación: lo pirata no pretende la originalidad mientras que lo falsificado sí.

La piratería es la copia y venta de un producto sin el consentimiento de su creador, la falsificación es la copia de un producto para venderlo como si fuese original. Esta última también sin el consentimiento de su creador y mucho más difícil de reconocer.

Si no sabes cómo luce un producto original, lo más apropiado es que no vayas a ningún San Andresito del país o le compres a cualquier vendedor ambulante. Si ves por ejemplo un tipo sentado en un andén con Ipods sobre una manta como vil hippie vendiendo pulseras, no le creas cuando te diga que son originales y que por ser tú, te los deja a mitad de precio y menos, si el aparato es de marca Sony y se llama Iput.

Verás, si nada más en contrabando entran a Colombia anualmente aproximadamente 25 millones de zapatos, imagínate la cifra si a esto le sumamos el contrabando de electrodomésticos y de textiles, dentro de los cuales figuran cantidades enormes de productos falsificados. Pero ahí no termina todo; el precio de venta de esos zapatos en un establecimiento (como San Andresito), oscila en promedio por los 150 y 250 mil pesos, mientras que el precio de compra puede llegar hasta los 20 centavos de dólar, que equivalen a ¡437 pesos! Todo porque en Asia hay un ‘paisito’ llamado China, donde producen a precios ridículos muchos de los productos que usas a diario. ¿Has visto el made in China o Taiwán en tus tenis?

La anterior es una buena razón para que empieces a dudar de la originalidad de lo que consumes. Si eres de los que le preguntan a los vendedores de zapatos, electrodomésticos y de ropa, si son originales, pues estás a tiempo de cambiar ese hábito, que es casi inherente a las abuelitas. ¿O has visto alguna vez a un vendedor diciendo que su mercancía es basura bien elaborada? Estar informado sobre lo que buscas es importante porque lo puedes distinguir, no vaya a ser que en vez de un cocodrilito en tu camiseta te salga una babilla.

Haz lo mismo con los medicamentos. Fíate de un médico de tu confianza y nunca hagas caso de aquellas medicinas contra el cáncer, que en el empaque digan que son fabricadas por la NASA , sólo por ahorrarte unos pesos.

Con los productos pirateados al menos sabes que son de mala calidad y vale la pena el pequeño gasto, mientras que para los demás, debes informarte bien o de lo contrario puedes caer en un limbo de estafas donde se corroboraría aquello de que “ lo barato sale caro .

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