De cómo empezó esta vaina.

De cómo empezó esta vaina.

Fotografia: Archivo El Clavo

En 15 años un buen clavo no se oxida

En 1996 la vida universitaria era muy diferente. No teníamos Blackberries ni Smartphones. No existíanYouTube, Twitter y Facebook. Sin contar Univalle, las demás universidades de Cali eran pequeñas y homogéneas. Pancequedaba lejos, el MIO ni se soñaba y el Deportivo Cali ganaba campeonatos. La guerrillallegaba a su punto más álgido y destructivo, el enredo del Estado con el Narco era tan imparable comopeligroso. La sociedad civil estaba hasta el tope de violencia y terror. Las cosas no andaban nada bien, y aunque en muchos jóvenes eso provocaba inmovilidad, para otros ya era hora de hacerse escuchar.

Fue en los pasillos de la Universidad Javeriana de Cali donde se gestó la conversa, desprevenida pero nutrida, que derivaría en lo que hoy es la Revista El Clavo. Lo primero fue el diálogo, el intercambio de la palabra. El despertar al mundo de las ideas. Ni periodistas, ni políticos, ni activistas, ni empresarios. Éramos jóvenes y estudiantes. Suficiente para sentirnos con el derecho de hablar fuerte y de frente, de cuestionar la institución, de exigir que la palabra democracia significara algo vivencial y no una simple idea que se explicaba en textos y conferencias. Lo primero que se nos ocurrió, además de sentarnos a echar carreta, fue fundar un periódico estudiantil, un medio de expresión de jóvenes y para jóvenes. Así nació el Periódico El Clavo, y empezó sucontinua transformación.

Más allá de deseos de buena suerte y palmaditas en la espalda, era poca la expectativa que se tenía por El Clavo. Si pasábamos de tres ediciones ya superábamos el promedio de supervivencia de las publicaciones estudiantiles y culturales en el país. Ya van 60. Éramos tercos y soñadores. La búsqueda era incesante, tras los muros academicistas no se podía entender un país en convulsión. El equipo inicial de seis personas fue contagiando espíritu participativo y se fue afianzando poco a poco como grupo estudiantil. El arte era luz en el camino. El humor fue siempre invitado especial. Disfrutar era imperativo, pero no podía ser lo único.

Nació y creció como medio escrito e impreso, sin desatender a lo visual, y pretendiendo ser periódico.Sin temor a lo desconocido, decidió lanzarse al naciente mundo de Internet. Como grupo juvenil, generó participación y le apostó a la democracia, a vivirla desde la dinámica del trabajo. Además, fue imprescindible pensarse como proyecto de emprendimiento. Para trascender, era necesario organizarse, generar estructura empresarial. Ser soñadores no impedía tener capacidad organizativa y pensarse a largo plazo. Teníamos nuestro propio reto, más real que un simple juego de simulación. Así surgió la empresa, E.C.Com (El Clavo Comunicaciones).

Para quienes participamos en ese proceso de creación colectiva, fue toda una escuela donde aprendimos que el futuro se construye a nuestro antojo si hay determinación y carácter. En medio de una sociedad hostil, que nos mostraba violenciay apatía, arrinconada, adolorida; nos resistíamos a sentirnos en jaque. Nos costaba creer que la insensatez del silencio le ganara a la creatividad. Entre errores de inmadurez e inexperiencia fuimos construyendo, clavo tras clavo, una base sólida para un sueño que, puesto en ropa de trabajo, le abrió las puertas a la esperanza y le permitió a muchos jóvenes un espacio de expresión, una escuela de periodismo alternativo. La incertidumbre nos enseñó que era realista formar parte de la construcción de sociedad, de cultura, de democracia.

Comments

comments