Desinventemos la rueda: entendiendo bien el marketing

Desinventemos la rueda: entendiendo bien el marketing

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Por Cesar T. Gil
@cesartgil

No lo neguemos, el marketing siempre es polémico. Existen muchos detractores que incluso han escrito libros que fueron Best-sellers utilizando las técnicas de marketing que ellos mismos critican. Esto nos puede dar una idea de la potencia que tiene esta disciplina, ciencia, filosofía, técnica, o llamémosla como queramos, pero que en el fondo es siempre lo mismo. Intentar llegar al ciudadano y de esta manera convencerle para venderle, para que acepte nuestras ideas, para que piense que somos buenos, para que se apiade de un niño muerto de hambre o que piense que el político de turno es el mejor porque ha hecho el puente más alto del mundo, (aunque el puente no sea necesario).

Pero así como tiene detractores, el marketing también tiene fans, que muchas veces lo ven únicamente como una herramienta de ventas. De vender cueste lo que cueste. Es eso de decir:

—Señor director; los conejitos mecánicos tienen taras.
— ¿Cuál es el coste de arreglarlos?
— Cien mil.
— Pues gástese mil en marketing y véndalos todos.

Evidentemente esta visión del marketing, que por desgracia existe, es la visión que más daño hace a nuestro trabajo.

Nosotros creemos que el marketing es una disciplina. Una disciplina científica que avanza día a día gracias a los investigadores, tanto de las ciencias sociológicas, psicológicas y económicas, así como también de las médicas, ya que se ha iniciado la Neurociencia en los estudios del marketing. Pero al tiempo también es una filosofía, una forma de pensar y de hacer, proyectándose como una actividad que se desarrolla en las diferentes organizaciones, desde empresas a congregaciones religiosas, pasando por ayuntamientos y partidos políticos, ONGs y equipos de fútbol (sobre todo estos).

Por supuesto el marketing es una actividad que se desarrolla en el día a día de todas las organizaciones que dependen del público y de la sociedad en general, para sobrevivir.

Hoy en día el marketing lo encontramos en todos los aspectos de nuestras vidas, y cuando él es bien entendido mejora la sociedad. Las investigaciones médicas para desarrollar nuevos medicamentos o productos que benefician nuestra calidad de vida están basadas en el marketing. Los políticos cada vez emplean con mayor pericia las técnicas de marketing (marketing político) para llegar a los electores; (algunos son sólo productos de esta ciencia, empleada negativamente, claro está).

Las empresas que practican un buen marketing ahorran recursos que revierten en la sociedad. Son menos contaminantes y sus decisiones buscan no sólo maximizar los beneficios de la organización sino también los beneficios de su entorno. Podemos ver estos ejemplos en multitud de empresas no únicamente locales, sino también multinacionales que se preocupan en beneficiar a la comunidad en donde se asientan.

Los detractores del marketing alegan que este crea necesidades. Pero eso es falso: nunca el marketing podrá crear una necesidad. Aquella es inherente y está latente en el ser humano y en la sociedad. Algunos dicen; “El teléfono móvil no es necesario, es una operación de marketing”. ¿Y el que no es móvil? ¿Y la rueda? ¿Es necesaria la rueda? ¡Desinventemos entonces la rueda!

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