Diatriba contra los Lunes no festivos

Diatriba contra los Lunes no festivos

Foto: Mauricio Paz

 “Hijo, hijo despierta es hora de ir a estudiar”,  dice mamá interrumpiendo mi majestuoso sueño. Desde entonces cada noche creo un mundo en donde escucho voces con la misma entonación de felicidad; titulares en periódicos con la misma frase, todos escribiendo en las redes sociales de esta noticia y viendo las sonrisas en los rostros de personas hablando de la nueva ley del Gobierno: “A partir de hoy todos los Lunes serán festivos”.

¿Nunca se han preguntado qué pasaría si esto ocurriera en el mundo real? Tal vez las empresas crecerían notablemente, teniendo empleados más animados y dispuestos a “darla toda” en sus trabajos al saber que la semana pasará rápidamente. No estarían pensando cada momento “cuándo llegará la quincena”, hasta le cogerían cariño a sus trabajos.

Los estudiantes  cambiarían su famosa frase “qué pereza ir a estudiar mañana” por “¡qué bien!, mañana clase de matemáticas”. No veríamos tantos rostros cansados y aburridos en los transportes masivos y hasta los conflictos en las universidades  y colegios disminuirían. Ya no habría tantas personas “quejándose” de la vida y hasta me atrevería a decir que las relaciones con los demás mejorarían; ya que tendrían un día más para divertirse pensando sólo en pasarla bien.

No nos digamos mentiras, el día lunes es como el veneno de las alegrías y la diversión. La pereza llega desde el domingo después de las 6 de la tarde y la semana se hace pesada. Pareciera que las personas caminaran en cámara lenta; que los problemas cotidianos los hicieran cada vez más grandes y complicados.

Cuando vemos que ese día se acerca, nuestros labios dicen “qué hartera”. Y como la mente no distingue entre la realidad y la ficción, yo seguiré teniendo esperanzas de que algún día al gobierno Colombiano le dé por crear una ley como esta; absurda y maquiavélica.

Y si piensan que este sueño es imposible de cumplir, vean noticias y analicen lo que la “justicia” está haciendo con los hombres que maltratan a las mujeres; o vean que es posible que la policía prefiera dinero a cambio de detener a un infractor, o que es posible subir al palo más alto de los árboles, una cantidad específica de micos, como pasó con la ‘reforma a la justicia’.

Así que mis Deuterofóbicos (fobia a los Lunes), sigamos soñando que pueda que no esté tan difícil volverlo realidad.  Y como siempre hay algo que nos motiva a hacer las cosas o enfrentar un miedo, que esto sea: la imaginación.

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