#ÉchemeElCuentoV2: Fijación Rectal

#ÉchemeElCuentoV2: Fijación Rectal

 

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Trey Patterson

El plan era simple y duran­te las horas de sueño, los órganos se debatían en una acalorada discusión sobre quién lideraría la rebelión. Después de nu­merosos argumentos, la boca y el recto llegaron al acuerdo final que daría inicio a la insurrección. Todo era estricto, ambos agujeros cambiarían sus fun­ciones; por ende, la boca dejaría de funcionar para comunicarse o comer, cediéndole di­chas facultades al ano, que ahora sería quien, literalmente, tomaría la voz del cuerpo. En­tonces, la parte bucal haría las veces de cavi­dad rectal y los órganos digestivos deberían hacer una modificación en sus funciones, intercambiando roles y secuencias; aunque la vesícula y el páncreas fueron los primeros en quejarse frente al inesperado cambio. La decisión era unánime pese a las quejas de al­gunos órganos, y poco a poco el plan empe­zaría a cumplirse según lo pactado.

 

Ni los huesos ni las neuronas discreparon, tan condescendientes como los músculos o las adyacentes acumulaciones de grasa. Lue­go del cambio en el ano y la boca, todos los demás agujeros deberían cerrarse por com­pleto al unísono. Los oídos quedarían sordos, los párpados se sellarían sin liberar a los ojos cautivos, la nariz dejaría su labor, dándole un descanso a los pulmones, quienes descan­sarían finalmente; una vez la primera fase de la trans­formación fuera concluida, logrando así una muerte total que apagaría la vida en el mundo. Además, la sangre debería coagularse y volverse sólida dentro de las venas para rematar así la jugada mortal. La humani­dad no estaba preparada para el cataclismo que venía y estallaría sin aviso, tomando a los humanos sorpresivamente. Era el fin del mundo pero esta vez, no sería una amenaza externa la que barrería con los humanos en menos de un minuto; el agresor se gestaba en su interior y no podían escapar a él, nadie sobreviviría.

 

"La humanidad no estaba preparada para el cataclismo que venía y estallaría sin aviso, tomando a los humanos sorpresivamente"

 

Y había aún un miembro del grupo que se negaba a participar directamente. La piel era la única que siempre estuvo indi­ferente durante las negociaciones que el cuerpo hacía, además no se le dio ningún cargo especial durante la operación, por lo que su presencia era irrelevante. Pero ella también tenía su designio que ejecutaría sin remordimiento, entorpeciendo la jugada y demostrando que sin ella, nada saldría bien. Así, la piel decidió actuar sin consenti­miento y engullirse a todo lo que había dentro, tragán­doselo todo irremediable­mente. Al comenzar su maca­bro procedimiento, consumió los huesos, los músculos, destruyendo la forma anatómica normal y reducién­dose poco a poco, tal como un globo sin aire, se encogía lentamente. Todos los ór­ganos se sorprendieron al ver su espacio comprimirse y aunque el cerebro luchaba por evitar la hecatom­be, todos sucumbieron. Ni los gritos heridos del ano parlante, ni la fuerza de los bíceps o los abdominales pudieron frenar el pode­río de la piel que, segundo a segundo, los comprimía a todos. Fue solo cuestión de tiempo para que todos los cuerpos quedaran limitados a un ano, minúsculo e insignificante, el principio y el fin de toda corporeidad.

Autor:

Francisco Ruiz

francisco.ramones@hotmail.com

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