Corazón de hojalata

Corazón de hojalata

Se había vuelto tan adicta a su presencia, a su aroma, caricias, a todo él, parecía como si él tuviera un imán en su cuerpo y que el cuerpo de ella estuviera hecho de hojalata, ella no podía despegarse de él, parecía como si él fuera quien guardaba todos sus sueños y ella no concebía la vida sin él.

Él poco a poco se fue encariñando con ella, así por lo menos lo  parecía, cada vez, sus visitas eran mas prolongadas al igual que sus charlas, él se hacia cada vez mas simpático, y ella cada día se ponía más feliz de verlo, de olerlo, de tocarlo.

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Carlos Rendón - El Clavo

Un día en el que ella estaba preparada para decirle tolo lo que sentía por él, que lo necesitaba, que por favor no la dejara sola tanto tiempo, llegó él, siempre tan bien vestido y le dijo “debo decirte algo, y debes ser muy fuerte”, ella lo miro angustiada, sus deseos de decirle lo que sentía se alejaban con las palabras que él pronuncio. Ella lo miro y él le dijo, “tu cáncer está muy avanzado y ya no hay que hacer”. Con lágrimas en sus ojos lo miro ella y vio como sus sueños se perdían.

Poco a poco ella veía sus visitas y sus charlas como algo de rutina, se veía en sus ojos como la vida se le agotaba.

Una noche, cuando ya todos dormían, llegó él, la despertó, levantó su mascarilla de oxígeno, y él con lágrimas en sus ojos le dio un beso, ella le sonrió y volvió a caer dormida, pero esta vez no volvió a despertar.

Carolina Herrera
Psicología

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