Palabras convergentes

Resulta bastante sorpresivo y risible conocer las distintas apreciaciones que los estudiantes de otras carreras tienen de la de cada uno; y ver los gestos cuando uno les dice lo que piensa de ellos, obviamente con la mejor intención de criticar lo que no se conoce. Ésta experiencia la pude vivir en carne propia este semestre gracias a la participación en el proyecto CONVERGENCIA que reúne a estudiantes de Ingeniería industrial, psicología y administración de empresas.

Pasamos gran parte de una tarde sincerándonos administradores, ingenieros y psicóloga, de lo que unos pensábamos de los otros en cuanto a perfiles profesionales se referían y las carcajadas y gestos de asombro no se hicieron esperar. Los comentarios empezaron por la excesiva obsesión de los psicólogos de analizarlo todo y de algunos de ellos por revivir el hippismo de los 60’s sólo que ahora con celular en mano, correo electrónico, jeans trajinados de $120.000 y en vez de oler a chivo de montaña que era a lo que olían sus personajes referenciados, huele a Carolina Herrera, Tommy Hilfiguer, Hugo Boss, o en su defecto, a kool, Kent, lucky y hasta Boston; en fin, paz, amor y naturaleza para todos ellos. Siguieron los Ingenieros para quienes todo debe ser cuadradito y empacado en cubitos con código de barras cada uno y de que regalo a sus novias y novios les dan florestitas hechas por ellos mismos con pintorescos cables y leds, qué bonito. Y por último, nosotros los administradores, personajes de estrategias, planes y programas pero para rumbas, finca y locha; de visión a corto, mediano y largo plazo pero para las viejas (caso de los administradores) y para los tipos (caso de las administradoras) y pues ni hablar de la misión, porque la canción ésa de “No hago más’na” nos queda pequeñita.

Ahora que leo lo que acabo de escribir pienso que haberos sometido a semejante conversación fue la mejor terapia para romper el hielo, poner las cartas sobre la mesa, e iniciar la aventura de trabajar con tres satélites que observan al planeta empresa desde tres perspectivas distintas pero para los que se pueden encontrar espacios de producción de ideas mutuas sabiendo que el objetivo final resulta ser el mismo para los tres y que consiste en lograr potencializar las habilidades y el bienestar del talento humano, crear procesos de alta efectividad y generar a partir de todos ésos elementos la tan anhelada y soñada competitividad.

Es cierto que la especialización es un nivel que supone el manejo experto de un conjunto de conceptos específicos, no obstante el universo empresarial es tan amplio que el sólo hecho de someterse a ella para conducir una organización resulta ser una decisión caracterizada por tener una visión miope. Se debe tener miy en cuenta que la participación interdisciplinaria es la única manera de trazar mapas de navegación empresarial viables hacia la consecución de esas metas descritas en líneas anteriores.

Dicho lo anterior no queda más que la intención de sacarle el máximo provecho a esta pequeña experiencia, modelo a pequeña escala de lo que será nuestro futuro profesional donde no serán tres sino muchos más puntos de vista los que tendrán que conciliar y donde cualquier error podrá costarnos desde nuestra propia calidad de vida hasta la de las personas a nuestro cargo que obviamente es lo más grave que pudiese llegar a ocurrirnos.

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