Paseo inmoral

Paseo inmoral

moscaDoble moral: doble problema
Inmediatamente escuché la invitación del periódico, me tiré en la cama y me puse a pensar en el cuento. Lo primero que pensé es que para hablar de la “doble moral” hay que empezar por preguntarse si la moral existe… y peor aún, si existe, ¿puede haber una doble?
Para mí, la vaina de la moral es algo subjetivo y en constante evolución. Me explico: la parte subjetiva tiene que ver con que cada uno tiene su propia perspectiva de realidad. “Haz el bien y no mires a quién”, “Sé tú mismo” son frases cotidianas que uno escucha y que poniéndolas en práctica podrían llevar a un estado de anarquía incontrolable.
Es por esta razón que tal vez existen las leyes, las normas y podríamos mencionar desde este punto de vista el concepto de moral. El pensamiento individual de ser libre podría llevar en determinada situación a que alguien se empelote en un centro comercial, pero el hecho de estar inmersos en una sociedad normativa impedirían o neutralizarían tal acción, aunque vayan en contra de nuestros deseos o de nuestro pensamiento de hacer el bien (a quién le hago daño si llego a exponer mis atributos o desaciertos físicos en público).
Y el aspecto evolutivo tiene que ver con el devenir evolutivo (sí, fui doble, soy un doble) del buen comportamiento humano. Pensar que en el siglo antepasado las mujeres salieran en bikini, sería algo supremamente inmoral para esa época, así como si en un futuro (posiblemente no muy lejano) por cuestiones de moda o gustos, la gente saliera del mismo centro comercial que mencionamos con un vestido plástico transparente, “enterizo” y no se viera inmoral. Bajo este pensamiento el problema sería ¿Quién y cuándo se dice lo que es inmoral y lo que ya deja de serlo?
Doble flujo: acción y pensamiento
Un fin de semana estaba en San Antonio y me dejó atónito que inmediatamente después de terminar una misa, se aparece un mimo. Traje negro, manos y cara pintadas, pero algo peculiar había en él: hablaba. Pienso que era como una de esas mutaciones que están ocurriendo en mi ciudad a partir del “rebusque. Si hay panaderías-estanco o peluquerías-misceláneas, ¿por qué no podría haber un mimo parlanchín?
El caso es que el hombre comenzó con su espectáculo a un promedio de 5.3 GPM (Groserías Por Minuto) y los cristianos recién comulgados reían a carcajadas al lado de sus hijos y de “la casa del señor”. Hace mucho tiempo que yo dejé de ir a misa pero creo que se conserva el mismo esquema de moralidad y exigen el mismo respeto, especialmente a sus feligreses. Este caso podría apuntar a que podemos ser dobles cuando somos incoherentes con lo que hacemos frente a lo que pensamos o decimos.
Es algo así como cuando estamos con alguien y le decimos las cosas que no pensamos y que ellos quieren escuchar: “como estás de flaca”, “a mí también me gusta el vallenato, qué coincidencia”, “yo soy una persona honesta”(¿?). Pero es que es tan fácil y tan habitual hacerlo que ya ni la conciencia nos remuerde.
¿Será que somos dobles por naturaleza? Y si es cierto, ¿cómo definirnos, si somos como dos personas?
“Intentando ser uno mismo”
Como cuando uno tiene un “susto” con la novia que ve niños y embarazos por doquier, así me topé con esta “perla” para el tema: “Protagonistas de telenovela 2” (¿qué no fue suficiente la primera?). Resulta que he visto cómo una vieja de esas, “a moco tendido”, ha dicho que había intentado ser ella misma pero que no había podido.
¡Chanfle! Más que una perla es una luz, pues tal vez no sólo es cuando queremos algo, sino también cuando sentimos que somos observados y juzgados es cuando somos dobles. Es decir que somos nosotros cuando estamos solos. Pero si casi siempre estamos con personas, cómo vamos a decir que somos nosotros en un 20% de nuestra vida.
La doble moral surge cuando hacemos cosas que no van con nuestra propia naturaleza, con lo que pensamos. Tal vez es inevitable, pero lo que sí se puede hacer es mostrarnos cómo somos frente a las personas que más nos rodean o con las que queremos que nos rodeen. ¿De qué sirve tener una novia que ni siquiera sabe cómo somos nosotros o un mejor amigo que nos aconseje pensando que somos de otra manera? Además, así también nos evitaríamos tantas relaciones frustradas, tantos conflictos y tantos políticos y actores perversos en nuestra realidad. Pensando, siempre pensando.

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