Darwinismo urbano

Darwinismo urbano

darwinismoUn día como los otros

Valentina decide que es hora de nacer. Su madre, soltera, Yohaira Medina, despierta el 22 de Junio de 1999 con la feliz alarma de sus contracciones de útero. Es una mañana lluviosa en Suba, que era pueblo y ahora es sólo otra de las extremidades que le crecen a Bogotá.

Las ciudades de Colombia crecen desordenadamente. Cada año hay más gente, calles y vehículos, y cada tres años, un nuevo alcalde baraja el presupuesto municipal para tratar de componer el caos. Nunca ha sido suficiente, siempre hay calles sin pavimentar y miles de huecos. Sin embargo, hay quienes hallan en estas calles el modo de ganarse la vida.

El sábado 16 de Agosto de 2003, Édgar Arcos sale de su casa para ir a trabajar. Lo despiertan las contracciones de su estómago. Las mismas que hacen que cada día conduzca un Gris San Fernando a través de las precarias calles de la ciudad de Cali. Ese mismo día y en la misma ciudad, Denis Luna también se prepara, pero para salir a barrerlas. Es una de las “escobitas” de Emsirva, Empresa de Servicios Varios del municipio.

Días más tarde, Ángela describiría a Denis como una mujer de raza india, corpulenta y de baja estatura, que no pasaba de los 30 años. Ángela atiende un kiosco de bebidas en la calle 70 con 2°, dentro del parqueadero de tractomulas de Cartones América. Hasta esta esquina habría de venir Denis en su tarea de barrer y barrer, aquel sábado, entre las 11 de la mañana y el fatal mediodía.

El diario bogotano El Espacio describió así el trayecto por el que a bordo de un destartalado taxi, Yohaira trataba de entrar a Bogotá hacia el primer hospital en que pudieran ayudarle a parir a Valentina: “Acusaba el inminente alumbramiento de su tercer hijo cuando transitaba por los tortuosos caminos que cruzan el barrio Balboa de la localidad de Suba. El barro había invadido hasta los andenes y era imposible advertir las zonas de mayor deterioro en la pretenciosamente llamada avenida. La mujer soportaba el rigor de los dolores, elevando plegarias al cielo y contenía el aliento mientras se preparaba para acceder al noble título de madre” .

En realidad, ese esfuerzo había empezado mucho antes, cuando espermatozoide y óvulo compartieron sustancias genéticas en el milagro de formar una nueva célula, que empezó a dividirse en mitades hasta conformar una pequeña masa llamada mórula. En ella, cada una de las células sabía para qué estaba destinada y cómo conseguirlo. Todos los procesos se desarrollarían simultáneamente y antes de que Yohaira supiera que estaba en embarazo, ya había un cerebro funcionando en el cuerpo de Valentina. No se forman así las ciudades. Por eso les resultaba tan difícil atravesar el Balboa y salir de Suba esa mañana.

Cerca de las 11.00 llegaron los empleados de Emsirva a la esquina del kiosco. Cuando el administrador del parqueadero vio que venían a cortar el prado, le pidió a Ángela que negociara con alguno para que cortaran también el que crecía dentro del parqueadero. Es común que los empleados municipales fortalezcan su delgada economía con encargos como éstos. “Apenas acabe, voy”, le respondió Denis y siguió trabajando. Cuando Ángela la perdió de vista, estaba barriendo basurita y polvo detrás de un arbusto de florecitas rojas, en toda la mitad de la curva.

La calle 70 hervía bajo el sol del mediodía y Édgar empezaba su tercer recorrido por la ciudad. Avanzaba otra vez hacia el sur y sabía que siete veces ese día haría lo mismo. Cuando se acercó para tomar el desvío hacia la avenida segunda, no le pareció que hubiera habido algún cambio.


Fallas en la estructura / Cambio de planes

A Yohaira le falla la suerte y el taxi se hunde en uno de los tantos huecos que no eran charcos, camino al hospital.

Cuando Édgar vio a Denis, estaban a una distancia en la que ya no serviría usar el freno. “Eso fue como decirle yo a usted que ella está ahí y de pronto voltea y el bus que la coge de frente” – Ángela.

El taxista intenta todas las maniobras que otras veces lo han sacado de parecidos en Bogotá. Clutch-primera-acelerador, acelerador, nada. Clutch-reversa-acelerador, acelerador, igual. Que no se queje Yohaira: el ahorro en vías va a significar para ella hoy un buen ahorro en salud.

El impacto envió a Denis varios metros adelante, por los aires. La angosta curva no le permitió a Édgar exhibir los talentos que había sumado en sus años de oficio, ni evitar que el vehículo se encontrara nuevamente con la mujer y la arrastrara hasta que la velocidad estuvo al fin en ceros.

Después de una colisión, del tipo que propician los accidentes de tránsito, el sujeto queda “politraumatizado”. Los órganos, literalmente, estallan.

Yohaira Medina rompe fuente en el asiento trasero del taxi.

El corazón de Denis trata de restituir la pérdida de sangre aumentando la presión del bombeo.

Valentina se prepara para atravesar el canal del parto.

Denis lucha en ese momento la batalla más importante de su vida: la de su muerte. Se cerraron los vasos que llevaban sangre a los órganos menos importantes y ya no circula en la piel ni las extremidades. Por eso Ángela, que vino a asomarse, la ve tan pálida.La lluvia no impide que algunos curiosos rodeen el taxi para presenciar el improvisado parto.Hay vasos rotos derramando sangre dentro y fuera de los pulmones de Denis. Cada vez se le hace más difícil respirar.

Los pulmones de Valentina se exprimen en el paso por el canal del parto.

A Denis la abandonan poco a poco sus habilidades superiores: raciocinio, cálculo, equilibrio, memoria, lenguaje. Uno o dos litros de vida le quedan y el corazón se ve en la necesidad de invertir su estrategia. Lo que sigue se conoce como “bradicardia”: se disminuye al mínimo la presión sanguínea y se otorga prioridad de funcionamiento a los pulmones y el corazón.

Generalmente, el llanto da cuenta de que el recién nacido respira. Valentina hace ambas cosas por primera vez. Para algunos médicos, el llanto es resultado de la horrible experiencia de nacer. Cómo lloraría si supiera que no sólo nació donde no debía sino que de entrada está atascada , que no vive en el norte sino en Suba y que al final de la historia, el taxista no va a casarse con su madre.

Denis Luna se cansa de respirar. Hace tiempo, en una maniobra por evitar seguir cayendo en interminables discusiones ético-filosóficas y procedimentales, la medicina definió la muerte en términos prácticos, como la ausencia en una persona de los signos vitales.


Mitologías y exorcismos

Pero la vida sigue. Es hora de que los fisgones cojan oficio.“Solidaridad con el gremio” es como le llaman a ese impulso de la voluntad que hizo que algunos compañeros de Denis se preocuparan por ubicar conos de seguridad, aquí y allá , en la zona del accidente. “Astucia”, en cambio, y en tono desdeñoso, es el nombre que se merece la actitud de Édgar Arcos; el asesino-conductor que abandonó la escena en un taxi, minutos antes de la llegada de la policía.No sólo llegó la policía; ese día Denis le dio qué hacer también a la gente de la Fiscalía y el C.T.I. No tenía hijos, ni marido, pero encontró en una adolorida sobrina suya quién sintiera deseos de imponer una demanda. Gracias a Denis, alguien abandonará las filas del desempleo y empezará a recibir un salario por barrer las calles. Ese colega suyo podría cortar también el pasto que crece, y ahora estaría mucho más alto, en el parqueadero de las tractomulas de Cartones América.Valentina va a estar bien. Hay que darle las gracias al entonces alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, que en una desinteresada maniobra del presupuesto municipal, consiguió con qué regalarle a Valentina unos pañales, y por si las dudas, también un boleto simbólico “para que viaje gratis, de por vida, en Transmilenio-Metro”.

Sin embargo, duele abandonar episodios como estos así no más . Antes de volver al trabajo hay escrúpulos que resolver, demonios que exorcizar. Surgen mitologías. Encontrar culpables es indispensable.

Es común escuchar que la culpa la tienen los conductores que manejan ebrios o a altas velocidades. También es común oír que los peatones se paran donde no deben o no usan los puentes peatonales. “Es que por aquí no hay puentes”, respondería una mujer que trabaja como guardia del Supermercado La 14, dos cuadras hacia el norte desde “La Curva de Denis” y que, como cosa rara, tiene un empleo que la pone en riesgo constante.

Un tal doctor Knudsen demostró que en Estados Unidos el número de muertes por accidentes en personas solteras, era casi el doble que en las casadas. “Suicidio indiferente” es el nombre científico. Institutos de salud de Cali lograron determinar que el día de mayor accidentalidad es justamente el sábado. ¿ Quién lo hubiera sabido?. El analfabetismo es otro factor determinante pues no permite que las personas lean adecuadamente las señales de peligro.

Colombia acaba de ingeniarse un sistema simbólico para la prevención de accidentes. Consiste en pintar una cruz sobre el pavimento, en cada lugar donde un accidente ha dejado un muerto. El día en que Transmilenio tenga estación en Suba, ésta será bautizada con el nombre de Valentina.

A punto de cumplir un mes del accidente de Denis Luna, llega a las manos de Ángela el periódico El Tiempo del 18 de Agosto de 2003, donde se narra el desafortunado episodio que presenciara aquel sábado. Lee: “Cuando realizaba limpieza en una vía pública murió atropellada por una buseta de servicio urbano Denis Adriana Luna, de 37 años. Los hechos ocurrieron al mediodía del domingo en la avenida 2° con calle 70 del barrio Los Álamos, en el norte de la capital del Valle”. “¡Ay pero cómo inventan los periódicos!” dice sorprendida. “Eso fue un sábado, no un domingo. Ya no se les puede creer nada”.

No es eso. Fue que algún reportero, en una típica pero intachable maniobra periodística, halló con qué tapar un hueco en la sección de judiciales.

-Siempre es que cuando los buses llegan a esta curva ya han cogido mucha velocidad – comenta el administrador del parqueadero.

-¡Qué va! Fue culpa de la señora que no puso los conos – responde Ángela.

-Claro que los puso, yo ví uno junto a la escoba.

-No los puso. Si los hubiera puesto, el bus seguro le baja a la velocidad.-En todo caso esta curva es muy peligrosa.

-Y es que el día de uno morirse es el día de uno morirse. Ahí uno es el que se ayuda a que la vida le dure un poquito más.

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