Clavitorial 17

Clavitorial 17

Toleramos el estar conglomerados en espacios cerrados con reducidas zonas de contacto con otros, obligándonos a buscar soluciones a preguntas relacionadas con la convivencia para cada generación. ¿Cómo quisiera su ciudad? Una sonrisa responde clav17a nuestra ensoñadora imaginación si no se contempla con quién más vivirla: egoísta. ¿Cómo compartirla? Un puchero en el rostro es la reacción al tener que considerar a “los demás”: discriminatoria.

Cualquier lugar sería adecuado para que los seres humanos nos relacionáramos en una triada de naturaleza, desarrollo personal y colectivo. Pero hoy dichos lugares se han convertido en un fin, superponiendo los intereses particulares de pocos por encima de los generales y, a la postre, los de todos: el ecosistema mismo.

Los espacios públicos son considerados enemigos del “cre$imiento”. Así que los dueños de las constructoras o el ayuntamiento (como todo lo público) se los roban para dárselos a modernos edificios en valiosos metros ‘cuadrados’. Se olvidan de que, al igual que en otros casos, el tamaño sí importa: calles peatonales, amplios andenes, agradables alamedas, parques acogedores, saludables ciclorrutas. Estos conceptos crean posibilidades de encuentro que nos definen como personas y nos identifican como población, construyendo hitos para la memoria de quienes vendrán. Nos alejan de convertirnos en “una ciudad en decadencia” al concederle lugares de descanso y comunicación, como lo afirma Jordi Borja, urbanista español autor de La Ciudad Conquistada.

La disputa entre el peatón y los impedimentos con que el urbanismo lo entorpece, debe terminar a través de soluciones políticas antes que técnicas. Por ejemplo, en vez de construir más parqueaderos, ampliar avenidas y producir más carros, pensemos en cambiar nuestros hábitos de desplazamiento masivo (como los de las horas pico); promover el uso práctico de bicicletas y de sistemas de transporte público confiables para que haya menos tráfico y contaminación; y construir espacios de tránsito peatonales que favorezcan nuestras antiguas pisadas antes que las huellas en que rueda el futuro.

La calidad de vida de toda comunidad debe vivirse con gusto en espacios estéticamente diseñados, que respondan a las expectativas básicas de la gente. Si cambiamos el enfoque actual de atender las necesidades crecientes de nuestra población y ciudad, por disminuir las causas de dichas necesidades, lograremos lo deseado para coexistir: seguridad, respeto, eficiencia, belleza, ecología, armonía. Es decir, urbanismo en el sentido altruista de su significado.

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