Entre el ‘fuá’, el ‘parche’ y los demonios

Entre el ‘fuá’, el ‘parche’ y los demonios

fuaEsta es la primera de una serie de crónicas
–y reportajes– que busca dejar registro de lo que
es la ciudad a partir de la vida social de sus jóvenes.
El lector encontrará la voz de dos sobrevivientes a ese
difícil laberinto de “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”,
en medio de la ambiciosa incertidumbre del bien propio; testigos
profundos de la realidad sorprendente, y lastimosamente decadente,
a la que se enfrenta nuestra sociedad.

Con mucho por aprender he intentado dar voz
a los personajes siguiendo la transcripción textual de
las entrevistas para que sean ellos mismos los que desde la oralidad
nos hablen de su experiencia y nos guíen a través
de su universo simbólico. Y más allá de buscar
prejuicios morales o interpretaciones causales sobre la conducta
de éstos, lo que se busca es que a partir de sus relatos
seamos capaces de entender mejor la substancia de que nos componemos.

El autor

“Es en la expresión
de los jóvenes en donde encontramos la realidad de una
sociedad.”
– Jesús Martín Barbero –

Mario: En ese momento estaban
de moda los Top-Sider y el primer CD de Shakira. Yo vivía
en Las Quintas, pero ese lugar sobrio, familiar y pacífico
se empezó a llenar de carros lujosos, de mariachis y disparos
en la noche. En esa época se formó el Parche Quintas.

Rafael: Eran como 20 ‘manes’
de 18 a 23 años –yo apenas tenía 15–
y la mayoría de ellos eran hijos de gente a la que ‘le
tocaba sudarla’. Fue con ellos que tuvimos nuestro primer
contacto con la droga, ‘parce’, porque por ellos conocimos
el olor a marihuana, las pastas de “roche”, aprendimos
que existía el perico y empezamos a meternos en tropeles…

En el barrio todos los sábados armábamos
partido con algún equipo y si vos no eras del barrio y
le hacías una ‘galleta’ a uno de estos ‘manes’
se armaba pelea. Entonces por la noche los otros traían
su ‘parche’ con bates, raquetas, manoplas y varias
veces ‘fierro’.

Mario: Sin darnos cuenta de pronto
estábamos en San Andresito comprando Triax siete cámaras
Nike, jeans anchos y camisas Tommy. Es que así era como
se vestían los ‘parches’ en Cali y eso era
una forma de poder. Así creabas esa imagen de malo, de
‘aletoso’… Pero qué va, en el fondo todos
éramos unos ‘cagados’ porque dependíamos
del ‘parche’.

Rafael: Eso nos llevó a
conocer hembritas menos ‘visajosas’, ‘parcero’.
Es que algunas hembritas eran muy llenas de ‘maricadas’.
Entonces llegó el sexo bueno, tomábamos guaro todos
los fines de semana y dábamos vueltas por Cali con el equipo
a todo volumen. Eso sí, si se armaba problema… “que
vos no sabés quién soy yo”, “que yo
te traigo a mi primo”, y pues claro, nosotros llamábamos
a los del Parche Quintas y los otros traían a los que conocían…

Ve, lo más pesado fueron los 31 de octubre.
‘Parce’, montaban al parque camionetas RAM, el LandRover
de un tal “diablo”, la burbuja de yo no sé
quién putas y se bajaban con bombas congeladas, bombas
de orines, piedras y huevos. Entonces “corra ‘parce’,
porque donde lo agarren lo cascan”. Eso era tan duro que
hubo hasta secuestros y el rescate era como por 300 bombas.

Mario: Fueron dos años
así pero la cosa empezó a volverse más dura.
En muchas peleas hubo gente que terminó en el hospital
casi muerto (un ‘man’ casi se muere porque le dieron
durísimo con una pistola de shock eléctrico), violaron
a varias ‘viejas’, hubo robos de carros, de casas,
y entonces aparecieron las listas.

Rafael: Eso fue en la iglesia
de Capri, la que yo pillé. En esa lista aparecía
mucha gente, es que muchos ‘manes’ se metieron con
gente dura y usted sabe que eso se paga caro.

De esa lista hubo varios muertos y mucha gente
tuvo que guardarse porque la cosa era seria. Pero que yo supe
‘parce’, de la lista hubo un muerto en donde pusieron
el bungee ¿si te acordás? y otro en La Hacienda.

Hay gente que dice que fueron más, yo sólo
supe de éstos.

Mario: La relativa calma duró
un año y eso desintegró mucho ‘parche’.
Entonces aparecieron La Cantera, Mission y Privilege y con ellas
se masificó el trance. Así que a comprar gafas pa’
la rumba, camisa Armani blanca o negra, pantalón Versace
y zapatos Gucci; ‘chiviados’, porque uno con qué
plata…

Rafael: Vos entrabas a las 12
de la noche y estabas endemoniado bailando, cuando abrían
el techo y entraban las luces del sol. Esas rumbas no se olvidan.
Afuera el desfile de carros ‘chimbas’, hembras buenísimas
y guardaespaldas. Adentro, luces por todos lados, olor a ‘chocolatoso’
y Poper, botellas de whisky, botellas de champaña de 300.000
mil pesos, pepas, Red Bull, pitos y ritmos que te hacían
volar. Yo me acuerdo mucho de “…and dance with the
devil… papara pararara rara…”.

Mario: Empezamos a ver a dos del
Parche Quintas en la rumba con un carrazo, hembras buenísimas
y mesa en VIP. Y hermano, uno en ese momento sólo piensa
en eso. Y como nosotros nunca whisky y las viejas con que íbamos
eran normales, pues uno quería tener unas tetas y un culo
de ese nivel.

Rafael: Había que financiar
la rumba porque la plata de la casa no alcanzaba y así
empezamos a trabajar con estos ‘manes’.

Ese trabajo en ese momento era perfecto. Llegábamos
a la rumba, nos daban 200.000 pesos a cada uno, comprábamos
whisky y pepas, entrábamos a VIP y con esto ya uno podía
conocer a la vieja que fuera. Vea ‘parce’, usted se
sentía como un patrón y en eso consistía
el trabajo.

¡Ah! Y lo mejor era que uno llegaba a la
casa con 100.000 pesos aparte de lo que nos pagaban.

Mario: Nosotros éramos
la fachada. Venga le explico. Estos ‘manes’ invitaban
a gente cualquiera y les mostraban como nosotros estábamos
progresando en el negocio. Claro, ellos veían a dos ‘pelaos’
con buenas viejas gastando whisky y saludando gente, entonces
les proponían hacer la vuelta.

Rafael: Vea ‘parcero’,
trabajamos casi un año haciéndole creer a la gente
que nosotros llevábamos droga pa’l norte y en ese
tiempo vimos más de 100 personas que se le midieron. Y
es cagada ‘parce’, porque uno que veía cómo
se movía el business, se daba cuenta de que es mucha la
gente que sale cargada y son más los que coronan que los
que agarran.

Mario: Nos pagaban al mes 650.000
pesos, por lo de la fachada y por guardarles carros y vainas.
Entonces yo me puse a ahorrar y un día después de
una rumba me dio esa depresión tan ‘hijueputa’
que producen las pepas y decidí que me largaba pa’
Bogotá a estudiar fotografía. Es que hermano, pa’
ser ‘traqueto’ no sólo hay que tener ambición,
sino que hay que tener pantalones…y yo no los tenía,
pa’ que hablo mierda.

Ahora estoy formando mi agencia. Y sin decir que
eso sea bueno, yo le debo mucho a ese mundo oscuro que ofrece
la ciudad. Lo que pasa es que pocos tienen el lujo de salir de
él sin problemas.

Rafael: A los dos meses arranqué
para Miami hasta que me agarraron con dólares falsos y
estuve 18 meses en la cárcel; por poco y me deportan. En
la cárcel comí mierda, pero física mierda;
es que me trataron como si fuera una basura. Allá conocí
colombianos, haitianos, mexicanos, argentinos, bolivianos…
mejor dicho, con toda esa gente hacíamos el cartel suramericano.

¿A Cali? A Cali la extraño porque
no voy hace tres años. Es que con mi problema si salgo
del país se me enreda la devuelta, y la verdad es que acá
uno se ajuicia mucho. Pero en el fondo me da pesar ‘parcero’,
porque según lo que me cuentan cada vez la cosa es peor.

Mario: Cali es como esas novias
que uno quiere dejar atrás pero se le hace imposible. Cada
vez que voy, veo en las calles a decenas de mario’s que
están confundidos por la necesidad de conseguir dinero,
viejas buenas, comprar un carro, imponerse sobre los otros a como
de lugar, y me gustaría decirles que hay que tomarla suave,
que tranquilos, que hay otras cosas importantes; pero sé
que todo es en vano mientras el dios que se predica en las casas,
en los colegios, en las universidades y en las calles se llame
dinero.

Rafael: ‘Parcero’,
uno no se da cuenta a qué horas se ha convertido en eso,
y en cada rumba saluda ‘la de gente’ pero en el fondo
uno se siente muy solo y entonces necesita más. Más
plata, más viejas, más droga, más licor…
usted no quiere parar, y como se siente poderoso sobre otros,
pues entonces hay que buscar más y el que se meta tiene
problemas, y entonces un día se levanta en una puta cárcel
gringa y es ahí cuando se pregunta en qué diablos
era que estaba pensando.

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