¿La salsa ha muerto?

¿La salsa ha muerto?

salsa_muertoDespués de la pasada edición de

la Feria de Cali, no queda duda de que los jóvenes caleños
estamos asistiendo a la desaparición gradual del género
más característico de la rumba local: la salsa.
Sin embargo, no sobra aclarar que se está hablando de una
rumba específica, la rumba joven, bien sea universitaria
o colegial y, además, de una rumba elitista que comprende
sólo los estratos 4, 5 y 6. Es importante hacer esta diferenciación,
pues la salsa sigue siendo objeto de culto en sectores populares
y ante todo entre las personas mayores.

Hay que preguntarse entonces cuáles fueron
las causas para que el panorama de la rumba joven en Cali dejara
en último plano al ritmo dominante de la región.

No podemos olvidar que la generación actual
es un producto innegable de la cultura de masas. Todos sabemos
la fuerte influencia que tienen la televisión e Internet
en el gusto de los jóvenes, y cómo a través
de éstos se les manipula a favor de intereses comerciales
que, casi nunca, pertenecen a nuestro país. Pero como estamos
hablando de música, el medio que nos interesa es la radio.
Si la televisión nos dice qué ropa debemos usar
y cómo debemos tener el cabello, la radio nos dice qué
música tenemos que escuchar y qué sitios tenemos
que visitar.

Muy pocas veces nos damos cuenta del poder que
tiene la radio, pues desde hace algunas décadas, la televisión
ha sido culpada de todos los males de nuestra sociedad. Lo que
se nos olvida es que la radio está en todas partes: en
las calles, en los carros, en los colegios, universidades, etc.
Sólo basta tener un pequeño walkman en el bolsillo
para ser víctima de un intenso bombardeo cultural difícilmente
perceptible.

Los jóvenes actuales preferimos que otros
tomen las decisiones que nos competen. El medio decide y nosotros
simplemente ejecutamos. Las estaciones de radio escogen el ritmo
que debemos bailar, dónde lo debemos bailar y hasta con
qué tipo de pareja lo debemos hacer.

El detrimento de la salsa se debe, sin duda alguna,
a la manipulación constante de las emisoras en el gusto
de los jóvenes. En los últimos años la radio
en Cali y en general en Colombia ha tomado más fuerza que
nunca y ha guiado las directrices musicales de una manera abrumadora.
Tres ritmos han desplazado a la salsa de su lugar de privilegio
y son en orden cronológico: el vallenato, la música
electrónica y el reggaeton. Sin embargo, no todas las canciones
del género son aprobadas: sólo las que la emisora
escoge quizá de manera arbitraria. ¿O acaso ha escuchado
usted en algún exclusivo sitio de rumba, alguna canción
de Alejo Durán o alguna de las que suelen tocar en el “Reggaeton
Sin Cédula”?

El año pasado tres fenómenos me ayudaron
a convencerme del poder que tiene la radio en ciertos sectores
de la población caleña y nacional, y se los nombro
a continuación en forma de interrogantes:

1. ¿Cómo una canción del grupo
canario Los Coquillos del año 1993, Borracho hasta el amanecer,
logra mantenerse cuatro semanas consecutivas en el primer lugar
del listado de canciones más importante de Cali y finalmente
coronarse como la canción más pedida del año
2004 según una de las emisoras más populares de
la ciudad?

2. ¿Cómo algunas canciones tropicales
de antaño, como Cariñito de Rodolfo Aicardi con
Los Hispanos, criticadas hasta hace poco tiempo por los jóvenes
(pues comúnmente hacen parte de las preferidas de sus padres)
acaparan de manera abrumadora el gusto de los mismos tras el relanzamiento
realizado por una de las emisoras de la ciudad señalándola
irrisoriamente como “Música de Balneario”?

3. ¿Cómo en el evento más
importante de la feria de la capital mundial de la salsa, 50.000
almas escuchan sentadas y con desgano al Gran Combo de Puerto
Rico, para algunas horas después corear en una sola voz
algo que dice: “Dale / Dale Don dale / Pa’ que se
muevan las yales /”?

Pregunto de nuevo: Cali, ¿la salsa ha muerto?
Y si así fue ¿quién la mató?

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