El bicho del que no podemos escapar

Que se me quede el celular o se le acabe la batería hacen parte de las grandes tragedias que pueden ocurrir en el día a día. La sensación de desconexión es total, hay intranquilidad y ansiedad. Me he acostumbrado a la posibilidad de que se comuniquen conmigo en todo momento y poder estar en contacto con mis amigos, familiares y clientes cuando lo necesito. Algunas veces me siento como en Matrix, conectado todo el tiempo con el sistema, pero igual me la gozo. A estas alturas no imagino una vida sin la conexión que me da el celular, el Messenger y en general toda la tecnología.

Mientras hablamos por celular, estamos usando una infraestructura que se distribuye por todo el mundo. Hay en este momento millones de personas usando sus teléfonos para armar el parche de por la noche o levantarse una vieja; también se están haciendo negocios y planeando atentados.

La tecnología está al alcance de todos, ni siquiera nos damos cuenta pero estamos usando cientos de programas de computador, redes y aparatos que tal vez nunca lleguemos a conocer. Todo se integra, entramos a una página en Internet y nos piden un mensaje de texto para acceder a más contenido. Es transparente para nosotros pero para poder lograrlo tuvieron que intervenir muchas personas: los diseñadores de la página, la empresa que aloja el servidor, los encargados del contenido, el operador celular, la empresa que montó las redes, los desarrolladores del software que maneja el servidor, la página y las redes.

Esto hace posible que muchas empresas optimicen sus procesos a través de aplicaciones de software tan complejas que usan la red celular como medio de transmisión e Internet para acceder a la información. Hay desde aplicaciones para automatización de fuerza de ventas, seguimiento de paquetes, alarmas, seguimiento vehicular, automatización de apuestas, soluciones para cajeros automáticos hasta telemetría (mediciones industriales). La idea es utilizar la tecnología disponible para mejorar procesos, contar con información en todo momento y tomar decisiones con base en la información recolectada.
Quizás nos dé lo mismo CDMA que GPRS, pero si quisiéramos enviar un video desde nuestro celular deberíamos tener acceso a EDGE. A nosotros nos interesa únicamente la información que enviamos y recibimos para comunicarnos, aunque por debajo lo que la haga posible sea una aplicación en WML que puede accederse desde un celular más barato que los que usan aplicaciones XHTML. Lo que nos importa de la tecnología es su aplicación y no sus siglas. Asumimos que el algoritmo usado debe ser el mejor para que el proceso sea óptimo, es decir, que funcione y punto.

Comments

comments