El mejor parche de la temporada sin ir al Mundial

Winning Eleven

Cuando llega la pasión del fútbol y no hay plata pa’ la boleta, toca vivirla a través de la tradicional transmisión televisiva. Bajo los desgarradores gritos de William Vinasco Che y los comentarios nacionalistas de Jorge Eliécer Torres, nos empapamos del balón viviendo nervios, emoción, desgracia o euforia. Comodidad, sofá, fútbol. Sin embargo, la sed de competencia sobrepasa las eventuales transmisiones de cada sábado y es ahí donde entra el salvador, ¡el Playstation!

¿Hay algo mejor que un viernes con amigos, cerveza, pizza, plata sobre la mesa y un torneíto de Winning Eleven como Dios manda? El plan en cuestión entra en la lista favorita de gran parte de los jóvenes actuales y en mi caso reemplazó muchas rumbas en Juanchito sin arrepentimiento alguno. Realmente se vive una excelente simulación de torneo, con la emocionante ventaja de que uno tiene el control del equipo y el contrincante es nadie más y nadie menos que tu mejor amigo. Para tener esta divertida experiencia y poder gritarle a tu compadre “¡gol, desgraciado!” (con puño de amigo incluido), se puede escoger entre varios juegos y versiones.

Inicialmente cuando el Nintendo tradicional de muñecos cuadrados acababa de ceder el mercado a las consolas modernas, la serie FIFA, invadió la mayoría de televisores. Era un gran paso digital, ya que los futbolistas computarizados se asemejaban de forma sorprendente a los reales. Fueron años jugándolo, descubriendo los trucos y aprendiendo a meter un gol de chilena desde la media cancha. Sin embargo, el supersónico FIFA no era un buen simulador de fútbol, los movimientos atléticos eran marcianos, las velocidades irreales y la competencia fantásticamente aburridora.

El mundo quería algo real, quería multiplicar sus emociones. Entonces el Grupo Konami desarrolló el mejor juego futbolístico hasta el momento. Winning Eleven ha marcado la diferencia entre videojuego y simulador en el ocio digital. La generación de fútbol exagerado en la que los marcadores 8-13 eran comunes, poco a poco ha muerto.

winning_eleven2Winning Eleven no sólo expone realidad en el campo de juego como un simple arcade, sino que te sumerge en un ambiente profesional, donde se viven de forma real los diferentes torneos, ligas y amistosos; se mantiene la estructura jerárquica y la capacidad de ascender o descender en las diferentes ligas, con lo que aumentas la emoción y el miedo al fracaso.
Jugarlo es adictivo, ya que se adopta un papel de técnico en el cual se imponen las ideas futbolísticas de formación y actitud; y se construye cultura de equipo como “mente maestra de un grupo”.

El factor humano es bien representado durante las temporadas. Los jugadores son afectados por fatiga, estado anímico y diferentes anomalías reales; la edad, el desempeño y el renombre hacen parte de su valorización. Al tomar riendas sobre el grupo humano se debe actuar como un verdadero administrador futbolístico, manejando compras y ventas con presupuestos limitados para cumplir metas a largo o corto plazo.
Este juego no sólo representa el fútbol en su esencia, sino que también invita a manipular ingeniosamente el mundo virtual, creando jugadores irreales y diseñando tu equipo imaginado. Éste iniciará en las zonas juveniles, se fortalecerá en diferentes batallas y, siendo positivo, algún día enfrentará alguna millonaria final.

Como fanático de la serie Winning Eleven me uno a aquella subcultura ‘ñoña’ que disfruta abandonar momentáneamente las complejidades de la vida para simplemente tener un momento ameno. La fiesta futbolística se acerca, llega el Mundial y con éste se iniciarán días de locura, alegría y celebración, en los que poco importan las novias, las rumbas, las religiones y los parciales.

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