Charly. Say no more

Charly. Say no more

En la época de la dictadura argentina, muchos artistas se fueron del país e hicieron resistencia desde el exilio. Charly García se quedó. ¿Su razón? “Si todos se van ¿Quién les va abrir la puerta cuando regresen?”.

La vaina va así: lo disfrutamos como parte de Cristo Rock, Sui Generis, PorSuiGieco, La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán y [el] en su largo y fructífero vuelo en solitario. Eso en la vida de Charly, en la mía no fue así. Yo creo que esto que voy a contar es típico: reunión de casa con man que toca guitarra y se sabe “Canción para mi muerte”. Yo no sé cuántos años tenía pero tenía que ser muy chicuelo porque estaba en un parche de amigos de mi hermana mayor que ya eran iniciados en el Rock Argentino. El “Cementerio Club”.

Yo no tenía ni idea de qué era lo que estaban tocando ese día, a duras penas reconocía a Soda Stereo cuando lo ponían en el equipo. Sin embargo el estribillo de esa “Canción para mi muerte” [me] quedaría sonando por muchos años en el trasfondo de mi mente sin saber [porque] por qué y sin tener ni idea de lo que se me venía encima. Porque con Charly el amor no fue inmediato. Entre él y yo hubo un largo desvío, me fui con otra música, otra cinta nada qué ver. Pero lo inevitable es así, Charly sacó el Hello! (MTV Unplugged) y la gente volvió a hablar de “Rezo por vos”, de “Los Dinosaurios” y fue ahí que la sombra de Charly y el estribillo que vivía en mi mente hace rato, me emboscaron.

Cross country sin frenos. No es sólo conocer canciones. Detrás de cada canción hay unas historias increíbles, [hay] unos mitos que le dan un aura de ser sobrenatural y hay toda una época que definió el rumbo musical del subcontinente. Alrededor de su huesuda figura o bajo su infinita sombra musical, han nacido, muerto y sobrevivido personas como Fito, Calamaro y bandas con formaciones de lujo como ese Serú Girán de Pedro Aznar, David Lebón y Oscar Moro. El universo garciano.

La melancolía y la felicidad descarada en perfecta armonía. Con eso me tienen y Charly, como es genio, se dio cuenta [de eso] y con eso me tuvo. Las canciones de él aparecen solas cuando deben aparecer y a veces son tan del putas que vienen con bono y además de Charly traen a cualquier Spinetta, Cerati o Pedro Aznar. Tardes enteras “yendo de la cama al living” sin abrir los ojos.

Charly, por vos sé que se puede tocar rock con el piano, por vos supe que el mejor rock del mundo lo encuentro mirando al sur. Gracias por quedarte, por abrirle la puerta a los que volvieron y por hacer la “canción para mi muerte” mucho antes de que me volviera tan loco. Demasiado Ego es poco para vos, ídolo. La canción sin fin. “Tan – tan”.

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