John Henry (Bonzo) Bonham

Existen nombres inscritos en la historia que apenas se recuerdan, otros, prevalecen ganándose un capítulo especial dentro de la humanidad, para perdurar por siempre en boca de generaciones, como leyendas. John Henry (Bonzo) Bonham es sin duda para muchos rockeros, el mejor baterista del siglo XX, pero prefiero conservar la humildad que como baterista, él mantuvo hasta el día de su muerte.

Se cumplen ya 26 años en que su último trago de vodka, el número 40, provocó esa fatídica pérdida de conciencia. Tanto alcohol, que el oxígeno apenas llega al cerebro, haciéndose cada momento más difícil respirar. “Intoxicación etílica” fácilmente determinaron los médicos, mientras los últimos beats de su corazón, sonaron ese macabro ultimo drum solo camino a la muerte. Era el 25 de septiembre de 1980 y el mundo despedía a uno de los bateristas más personales de la época y de la historia.

Entender que entre héroes o villanos no hay diferencia, es difícil de comprender, ya que a ambos los separa tan sólo el tiempo que les permita ser juzgados como tal. De esta manera fue escrita su vida, “el baterista más ruidoso de toda Inglaterra” fue llamado, hasta el punto de pedirle que no regresara más a Birmingham Studio, puesto que su dueño no lo soportaba más, agregando que no habría futuro para un baterista como él. Pero irónicamente el tiempo juega con nosotros y así nos apropiamos de él, ya que 10 años mas tarde, el dueño de Birmingham Studio recibió un peculiar regalo: un disco de oro de Led Zeppelín con una pequeña nota adjunta que decía “gracias por el consejo de carrera” (Thanks for the career advice).

Su salvaje pasión por la batería, es un selecto manjar para los oídos de cada rockero, su beat muy rítmico acompañado de mucho feel, fills explosivos y el uso único de figuras rítmicas invertidas muy conjuntas y seguidas entre el bombo, redoblante y tomes.

Su increíble versatilidad de tocar tan calmado con repentinos ataques escarpados hizo a Bonzo inmediatamente reconocible para el oyente, brindando así un sonido único a Led Zeppelín, sin mencionar sus drums solos que se prolongaban en un eterno clímax de hasta 30 minutos. “Pat’s delight” llamado luego “Moby Dick” y “Over the Top” sus más reconocidas muestras musicales, es donde invocaba a la creatividad tocando además sin baquetas, provocando nuevos efectos sonoros, acompañado incluso de congas, timbales sinfónicos y gongs sinfónicos.

Siendo amante de la música, descubrió en los carros gran fascinación, pues era un coleccionista de automóviles deportivos clásicos y motocicletas, las cuales tenía en su granja familiar llamada The Old Hyde.

Nadie más que los Led Zeppelin sabían y comprendían lo que significaba Bonzo para la banda, tanto así, que se podría afirmar que cualquier buen baterista, podría tal vez interpretar las canciones de Led Zeppelin, entrar en los tiempos mas precisos, pero ninguno, tocaría como Bonzo. Por ello Robert Plant públicamente advirtió a los medios que Led Zeppelín no sería más Led Zeppelin si uno de sus miembros llegaba a faltar.

Con lágrimas, el rock dijo adiós a Bonzo, pero su legado inspiró a miles de bateristas del mundo, Se fue Bonzo y me pregunto: ¿quizás, mientras su corazón palpitaba su último concierto, pensó si habría alguna batería disponible para él en el cielo? Yo creo que sí. Tal vez por eso el cielo tiene tanto poder que cuando la lluvia se hace tempestad, los truenos retumban tan fuertes en una sinfonía especial y sé que es él tocando una vez más, porque no se conformó con ser el baterista más ruidoso de Inglaterra.

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