Manfred Max Neef

Desde mi educación primaria, he sido bombardeado por las ideas occidentales de “competencia y poder”. A partir de todo este discurso lleno de ambición y temor, he construido la ecuación que rige gran parte del sistema social moderno:

“yo compito + yo gano = soy mejor = puedo dominar = tengo poder” (E1)

Gran parte de mi vida he considerado (E1) como parte natural de nuestro comportamiento, aceptándola y llorando por lo terrible de su lógica. Por eso era víctima de conflictos mentales, “¿será que realmente somos unos inmundos lobos?”, mientras retumbaba “Of Wolf and Man” de Metallica en el fondo.

Durante un año crucial de mi vida, descubrí a Manfred Max Neef, un chileno bonachón, Premio Nobel Alternativo de economía en 1983 (Right Livelihood Award) y ex candidato a la presidencia en su país natal. Su forma de hablar y sus ideas, lograron convencerme de que hay una forma alternativa de vivir, sin caer en introspecciones excesivas, ni en materialismos. Una forma neutral, racional ante todo y supremamente sensata.

Todo comenzó con una interesantísima interpretación sobre “la competencia moderna”, expuesta en su conferencia “Pensar de otra manera” (Universidad Santiago de Cali):

“La fuerza fundamental de la naturaleza es la cooperación y no la competencia. La competencia es lo creado y lo inventado, lo natural es la cooperación. En la economía nos han metido en la cabeza que la competencia es natural al ser humano, y fíjese usted, si yo le pregunto, en términos económicos, cuál es el fin último de la competencia, cuál es el propósito final de una competencia: el propósito de la competencia es eliminar a la competencia, punto. O sea, una fuerza que se consagra eliminándose a sí misma es por definición una fuerza antinatural, no existe en la naturaleza. Así que la competencia es algo creado, artificial, en cambio la cooperación que se obliga crece, no se autoaniquila. Creo que es bueno entrar en la transición de la duda, tratar de descubrirnos de nuevo y ver qué encontramos”.

Al escuchar aquel sencillo análisis, lo mezclé mentalmente con la horrorífica ecuación (E1), llegando a una fuerte opinión personal:

El poder es realmente la capacidad de construir, no de dominar ni someter; lo que consideramos poder actualmente es una creación de nuestra inmadurez como especie.

Es realmente esperanzador que existan opiniones alternativas. Personas como Manfred Max Neef en Chile y Antanas Mockus en Colombia, ofrecen un interesantísimo discurso que busca potencializar la capacidad de construir, rechazando procesos destructivos como la guerra y la invasión. Este clan ha logrado identificar que la imagen del participante individual a manera de superestrella es un mito de una época ya desaparecida.

Me alegra que dichas propuestas de cultura ciudadana y cooperación, estén siendo reconocidas por medio de alcaldías y Premios Nobel Alternativos; éste es quizás el primer indicio de que nuestra adolescente humanidad está iniciando el proceso de maduración.

Comments

comments