Milan Kundera

Milan Kundera

La primera vez que leí a Kundera fue en el colegio. Estaba en 11 y en un salón de 15 personas, todos un poco locos y convencidos de que las humanidades eran lo nuestro. La profesora de español nos puso a leer, entre otros, La insoportable levedad del ser. Aunque siempre me ha gustado leer, no es lo mismo cuando escogemos un libro que nos llama la atención, a cuando nos lo imponen y a parte nos van a hacer exámenes escritos sobre éste. Así, mi gusto por este escritor comenzó por obligación.

De todas formas, el título me parecía bastante sugestivo y me daba curiosidad saber de qué se trataba, además nunca había leído nada de este autor checo. Lo que encontré en esas páginas me encantó. Era una historia sencilla, contada de una manera clara, casi como si la estuviera viendo. Los personajes parecían reales y estaban envueltos en situaciones de la vida cotidiana, enfrentando, como todos hacemos diariamente, las paradojas del amor, las relaciones y la vida en general.

Al leer este primer libro también me sorprendió la forma de narrar de Kundera. A partir de las historias de los personajes, en cualquier momento puede dejar de contar y hacer una reflexión casi filosófica sobre algo relacionado con los diversos temas de la novela. Esto desde el primer momento me atrapó, pues el autor no se limita a contar la historia sino que reflexiona sobre ésta; no sólo se mete en la cabeza de los personajes sino que analiza su comportamiento y las situaciones en las que se mueven. Cuando me di cuenta, ya me sentía identificada con todos los personajes.

Asimismo, Kundera cita distintos autores; escritores, filósofos y artistas, lo cual enriquece la narración y hace que entendamos más lo que quiere decir, o inclusive aprendamos si de pronto no conocemos al personaje del que habla. Personalmente, este recurso me encanta, pero algunas veces me ha dañado los finales de ciertos libros, como el de Madame Bovary (que no me he leído), pues se refiere también a distintos personajes de la literatura universal.

Conocer a Kundera también significa saber un poco sobre su país y su situación política, pues este escritor tuvo que dejar República Checa ya que durante la invasión rusa sus obras fueron prohibidas y quedó sin empleo, un hecho que marcó su vida y su producción literaria para siempre.

Para muchos jóvenes leer a Milan Kundera puede sonar un poco extraño, pues les puede parecer lejano o complicado leer un autor checo habiendo tantos escritores latinoamericanos. La respuesta es que a pesar de que sea de un país tan alejado de nosotros, este escritor toca temas muy cercanos, en donde no importa cuál sea nuestra cultura ni país, porque al fin y al cabo todos nos vemos afectados por temas universales como el amor y las relaciones, el exilio, la soledad, la identidad… En fin, cuestiones relacionadas con lo que significa cargar con el peso de ser humanos.

Por todas estas razones podría decir, finalmente, que Kundera es mi ídolo, si entendemos como ídolo a esa persona que admiramos por lo que hace o puede hacer, y la literatura siempre me ha encantado. Ya quisiera poder escribir como él.

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