Jugando a los soldados

Jugando a los soldados

Foto:Daniel Lara - CHIBIMOUNSTRUO MÉXICO

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Resulta que Rusia puede sacar del atolladero a todos los países latinoamericanos. ¿Por qué no lo habían pensado antes? ¡Es tan claro ahora! Tener a los gringos metidos en Latinoamérica desde hace décadas es tan perjudicial para la paz, que se hace necesario traer a los rusos también, con sus aviones caza-submarinos, su crucero nuclear Piotr Veliki (1) y un crédito de 1.000 millones de dólares(2)  para adquirir sus armas, muy necesarias para acabar con el hambre y la injusticia en este continente.

Esta fascinante lógica pertenece a… sí, él. Ese presidente cuyo amplio vocabulario incluye muchos insultos basados en la palabra “mierda”, lanzados de vez en cuando contra presidentes, periodistas, estudiantes, políticos y miembros de ONG por igual. “Necesitamos a Rusia para nuestro desarrollo económico y social, para el apoyo en general, para las vidas de las personas de nuestro continente, para la paz”(3) , dice el sabio.
Hugo Chávez, como el militar que es, ocupa gran parte de su tiempo pensando en guerras: la lucha de los oprimidos contra la oligarquía, su propia lucha contra la oposición política, una posible invasión de EE.UU a Venezuela, de Colombia a Venezuela, de Venezuela a Colombia… Para alimentar estas ensoñaciones hay que comprar juguetes, y los rusos, con esas enormes ganas que tienen de recuperar el esquivo lugar de súper potencia, están muy dispuestos a vendérselos.

¿Qué piensa hacer Chávez con tanto proyectil? ¿Va a defenderse de la invasión que le va a hacer un ejército dirigido por el presidente más impopular en la historia de un país que, además, se encuentra en plena crisis financiera? ¿O va a repeler un ataque del ejército colombiano, que utiliza esa excusa falsa de la lucha contra la guerrilla para invadir a vecinos pacíficos que no tienen “nada que ver” en el asunto? ¿Será un acto de despedida al gobierno de Bush? Claro, para eso son las armas, para despedidas simbólicas. Otros dicen que pensará tomarse un buen pedazo de Colombia, o incluso el país completo. Chávez no parece lo suficientemente idiota para no ver que una guerra entre Colombia y Venezuela dejaría como únicos ganadores a los vendedores de armas, sean gringos o rusos. Aunque ¿quién sabe? En un arranque de egolatría podría desplegar su estupidez.

No creo que esto preocupe a nadie”(4) , dijo Geoff Morrel, representante del Departamento de Defensa de Estados Unidos, cuando le preguntaron qué pensaba de las “maniobras conjuntas de entrenamiento” que estaban haciendo militares rusos y venezolanos en el Caribe. Por supuesto que no ha de preocuparles, mientras su país pueda seguir instalando sistemas de defensa antimisiles en países de la antigua Unión Soviética. Polonia y República Checa le siguen la corriente a Estados Unidos, así que Venezuela está en todo el derecho de buscar y recibir el apoyo ruso. Para romper la hegemonía estadounidense en América Latina, Chávez tiene la solución: invitemos a más países imperialistas a que metan la mano en el plato, para que por fin sepa a caca de gato, y puedan comer de él todos esos oligarcas opresivos. No se sabe qué comerá el resto de la gente en ese entonces. Tal vez arroz chino con carne de perro callejero, o won tons de cartón, mucho menos saludables que las hamburguesas ficticias de Mc Donalds.

(1) El Espectador, 8 de septiembre de 2008.
(2) El Tiempo, 25 de septiembre de 2008.
(3) El Tiempo, 21 de septiembre de 2008.
(4) Elreloj.com, 25 de septiembre de 2008.

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