Educación barata y desechable

Educación barata y desechable

Ilustración: Diana Delgado - EL CLAVO

Señor, revisé su tarea y eso es puro plagio”, fue lo que dijo la pequeña, poco agraciada y de facciones “tolkianas”, profesora de estadística. Indignado, como si hubieran insultado a su propia madre, aquel estudiante de una de las mejores universidades del país, la miró a los ojos y le respondió “¡pero señora!, había que sacar puros conceptos”. La mujer lo miró le respondió: “con sus propias palabras”. “Con sus propias palabras”  pensó el joven… luego quiso mandarla por la ventana. ¿Cómo iba a escribir con sus propias palabras conceptos estadísticos, que están estructurados para ser entendidos como son? La profe en parte no tenía la culpa, el problema era que ella hacía parte de aquel grupo de especímenes de docentes, que debido al constante abuso de alumnos,  andaban prevenidos ante cualquier avistamiento de posibles copias.

Actualmente en las instituciones de Educación Superior (tan elegante que suena ese término ¿si o qué?, la gente hasta se siente importante), muchos estudiantes tienen artimañas viles, sucias, maquiavélicas, poco ortodoxas y propias de un espía de la KGB, con las que, en muchos casos, logran engañar a los profesores. Sus fuentes más comunes son Wikipedia, El rincón del vago, Tareas gratis, Monografías, entre otros sitios de la red. Obviamente los más habilidosos arman un collage de fuentes y logran “coronar”; unos pocos salen del aprieto con excusas tan baratas como “yo no hice plagio, eso es reorganización de las ideas”; los más desafortunados son hallados culpables, sancionados y hasta expulsados.

Las universidades deberían ser más estrictas, e indagar minuciosamente cada trabajo que un estudiante presenta. Aunque eso es pedirles mucho, pues ellas son conscientes que si lo hacen, se verían obligadas a darse el lujo de no recibir unos buenos millones y pues señores, por más educación, ánimos de progreso, cultura y otras buenas intenciones con que hayan sido fundadas, la educación privada es un negocio. O si no, qué más negocio que muchos estudien con gente que odia su carrera, y hasta piden copia en la evaluación que se les hace a los profesores. ¿Cómo diablos esta gente puede escalar cada semestre hasta graduarse?… ahí les queda la inquietud.

Por otro lado, muchos profesores han ayudado a que copiar sea lógico, pues dejan a sus estudiantes tareas tan básicas. Se ha comprobado por testimonios de diversos alumnos, que existen profesores que odian enseñar, pero lo hacen por ganarse unos pesos o compensar sus inseguridades al interactuar con gente menor y de pocos conocimientos. Aquellos son los que dejan trabajos insulsos y de poca utilidad simplemente por cumplir, sin intención de enriquecer o hacer reflexionar a sus estudiantes. Durante dos horas hablan lo mismo que han hablado en todas la clases, y al final dejan una tarea que se puede resolver textualmente con las únicas copias del semestre. Para muchos alumnos éste puede ser el profesor perfecto. Con el tiempo se dan cuenta que dichos seres de auras oscuras y actitudes mediocres, estaban entorpeciendo su formación. Se debe trabajar conjuntamente entre estudiantes, profesores y universidades sobre las tácticas y estrategias de educación, apoyando las buenas fuentes y elaborando trabajos o proyectos que valgan la pena, aporten a la formación de los estudiantes y no dejen al profesor  mal parado brindando una educción barata y desechable.

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