¿El chorro de qué?… de Quevedo

El chorro de Quevedo

El chorro de Quevedo

Bogotá se caracteriza por ser una ciudad multicultural en todo el sentido de la palabra. Sus más de 7 millones de habitantes son migrantes de diferentes partes de Colombia y traen con ellos las costumbres típicas de cada región, así se compone una ciudad de clima frio que vive inmersa en el calor de una cultura social diversa.

Existen diferentes lugares de aglomeración cultural en esta gran ciudad, que logran sacar por un momento a los bogotanos de la inevitable cotidianidad citadina, que a percepción de muchos se caracteriza por la monotonía, la inmediatez, el interminable tráfico, el afán y miles de adjetivos más que no son importantes de resaltar aquí.

Uno de estos lugares es el Chorro de Quevedo, un lugar histórico de Bogotá, que evoca multiculturalidad, arte, bohemia, y sobre todo tranquilidad; pues es el sitio perfecto para visitar los fines de semana ya que se caracteriza por la puesta en escena de actividades callejeras como la cuentería, la música, los malabares y demás artes urbanos.

Allí no se reserva el derecho de admisión, no hay límite de edad, no hay raza, sexo o estrato social que condicione el ingreso a esta perdurable infraestructura histórica, que reúne lo que para muchos bogotanos se resume en “pasar un buen rato”.

Patricia, una mujer bogotana que visita el Chorro con frecuencia, asegura que le gusta el sitio por “la interacción que hay entre los grupos sociales de la ciudad, es un sitio que evoca mística por la infraestructura y los eventos culturales que hacen a diario como los cuenteros, músicos y diferentes tipos de artes escénicas

Son muchas las cosas que se pueden mencionar en este espacio, a través de las letras. No se puede olvidar  a la famosa Chicha, uno de los atractivos más fuertes para visitar la plazoleta del Chorro de Quevedo, esta bebida es apetecida por los visitantes debido a su historia y sabor colombiano. La pueden encontrar en cualquiera de los diferentes bares que rodean el lugar. Si se visita el Chorro y no se prueba la Chicha es como ir a  Cali y no comer chontaduro, cholao o manjar blanco.

Los planes que se pueden hacer en este lugar abundan, pues no todos los visitantes van con el mismo objetivo, se puede simplemente caminar y conocer, beber con los amigos, tomar fotografías, escuchar un loco contando cuentos, ver una mujer de aspecto hippie jugando malabares o simplemente parchar un rato en el centro de la fría Bogotá.

Por Katherin Vargas Gaitán

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